Chaves pierde el juicio con el que quiso dar un escarmiento a EL MUNDO

CHAVES CONTRA EL MUNDO / La sentencia
Chaves pierde el juicio con el que quiso dar un escarmiento a EL MUNDO
La sentencia absuelve a los periodistas y declara «veraz» la información que le implicaba en el espionaje a un banquero
CHEMA RODRIGUEZ / SILVIA MORENO
SEVILLA.- Manuel Chaves ha perdido el juicio con el que quiso dar un escarmiento a EL MUNDO. La información publicada por este periódico en noviembre de 2001 sobre el espionaje a los ex presidentes de las cajas de ahorro sevillanas, El Monte y San Fernando, supuestamente ordenado por el presidente de la Junta de Andalucía, era «veraz», de interés público y suficientemente contrastada. Sobre estos pilares, el magistrado del Juzgado de lo Penal número 3 de Sevilla, Francisco Guerrero, sustenta la absolución del director de EL MUNDO de Andalucía, Francisco Rosell, y del redactor jefe Javier Caraballo, a los que el también presidente del PSOE sentó en el banquillo, acusándoles de un delito de injurias graves con publicidad.
El proceso judicial, inédito, derivó en la imposición de una fianza histórica a este periódico de 700.000 euros, la más alta impuesta jamás en un asunto de estas características.
La sentencia, hecha pública ayer, concluye de forma contundente que no hay el menor atisbo de injurias en la noticia aparecida en las páginas de este diario el 29 de noviembre de 2001 y respalda la labor del periodista que la firmó, Javier Caraballo.
La información, dice literalmente la resolución judicial, «hay que considerarla veraz, por cuanto los distintos medios de prueba determinan que se ha actuado con diligente búsqueda de la verdad, de buena fe y con seriedad en la actuación profesional».
El juez va más allá y respalda la investigación llevada a cabo por EL MUNDO en la que se basaron las informaciones aparecidas en la edición nacional y andaluza del periódico. La diligencia, insiste el magistrado, está fuera de toda duda.
Al igual que el interés público de la noticia, que certifica el magistrado asegurando que es «noticia» por la materia de la que se trataba (el espionaje a los ex presidentes de las cajas sevillanas) y por las personas a las que alude, «por sus nombres y los cargos públicos que ostentaban».
La absolución alcanza, además, al ex presidente de San Fernando Juan Manuel López Benjumea y al investigador privado que éste contrató, Joaquín Corpas, imputados, como los periodistas, por un delito de injurias graves al presidente de la Junta por las que Chaves exigía más de 350.000 euros de multas e indemnizaciones cercanas al medio millón de euros.
El banquero López Benjumea y Corpas, apunta la sentencia para argumentar su exculpación, «obtienen determinada información y no realizan actos para que esta noticia sea publicada y tampoco pueden manejar la actuación profesional de los periodistas», pues «no pueden influir sobre periodistas de un medio de importancia que antes no estuvieran decididos a publicar la información».
La resolución del juez Guerrero desacredita por completo la versión mantenida por Chaves y por el resto de los querellantes: el secretario de Organización del PSOE andaluz, Luis Pizarro; el ex presidente de la comisión de control de Caja San Fernando, Miguel Angel Pino, y el ex jefe de escoltas de Chaves y actual alcalde de Sanlúcar la Mayor, Juan Escámez.
Todos ellos se presentaron como víctimas de una estrategia conspirativa urdida por el ex presidente de San Fernando con la participación de EL MUNDO, a cuyos periodistas, llegaron a afirmar las acusaciones, «engatusaron».
Ni hubo «montaje», como se empeñó en repetir durante el juicio hasta la saciedad el abogado de Chaves, Alfonso Martínez del Hoyo, ni se trató de influir en el proceso de renovación de las cajas sevillanas con una información falsa.
Ni siquiera se atreve el juez a negar la existencia del espionaje al que fue sometido López Benjumea y que determinó la publicación de la noticia. Unicamente habla de «dudas» que las pruebas dejan sobre la «realidad absoluta o incontrovertible» del espionaje. Es incuestionable, apunta, que López Benjumea se sintió espiado.
Pruebas, como la transcripción policial de la conversación grabada por Corpas de su reunión con Castellanos en un bar de la capital hispalense, que quedó recogida en las cintas de vídeo que sirvieron como sustento de la información y en la que se recogen frases, atribuidas al supuesto espía, en las que éste llegó a afirmar: «Entre Pino, Pizarro y Chaves me han mandado a seguir a Benjumea y Beneroso [entonces presidente de El Monte]».
A pesar de que las dos cintas de aquella grabación fueron robadas en julio de 2005 de la caja fuerte del Juzgado de Instrucción número 1 de Sevilla, el magistrado que ha juzgado el caso estima suficiente la copia de audio que se pudo escuchar durante una de las sesiones y la transcripción efectuada por la Policía.
Así lo hace constar en la sentencia, en la que reproduce toda la conversación y en la que ofrece explicaciones lógicas a las deficiencias de la grabación esgrimidas por las acusaciones para hablar de «montaje». Según el magistrado, la grabación original fue sometida a un proceso de edición en el que se unieron sonido e imagen, lo que justifica la falta de sincronización entre audio y vídeo, mientras que las alteraciones sonoras las atribuye a las circunstancias en las que se grabó el encuentro.
La información publicada, además, fue avalada por su protagonista -recoge la resolución-, López Benjumea, por la Delegación del Gobierno -a través de la cual llega la noticia al periódico- y por otros indicios recabados por su autor, como las tarjetas de visita -una de ellas de Juan Escámez- entregadas por Castellanos a Corpas y que EL MUNDO reprodujo en sus páginas.
Aunque la principal fuente de la información, como reconoce el juez, fue la cinta de vídeo, un «dato más y significativo» que el propio Corpas entregó a los periodistas.
De él, del investigador, censura el juez las numerosas contradicciones en las que incurrió a lo largo de las seis sesiones del juicio, cuando cambió sus declaraciones iniciales para desmarcarse del supuesto «montaje» y buscar su propia y exclusiva absolución.
Así lo destaca la resolución, que llega a decir que Corpas buscó su impunidad con una estrategia más cercana a las acusaciones que a las defensas y que en ningún momento de sus intervenciones logró explicar las numerosas dudas sobre su participación en los hechos. Ni siquiera negó en el juicio que su voz fuera la que se oye en la cinta que atribuye a Chaves la orden de espiar a Benjumea.
No deja de hacer mención el magistrado a la publicación de la noticia en otros medios -contra los que no se querelló Chaves- en días posteriores y sin citar a EL MUNDO, lo que le hace pensar que poseían sus propias fuentes. La única diferencia con EL MUNDO, apunta, es que éste lo hizo de otra forma, de una manera «más llamativa».
elmundo.es Documento: Consulte la sentencia íntegra.
Confiar en la JusticiaFRANCISCO ROSELL
Con la brasa aún caliente de los periódicos hablando del robo de las dos copias del vídeo que certificaban el espionaje al banquero López Benjumea, acepté a finales de noviembre la invitación a la entrega de un premio al periodista Carlos Herrera. Todos allí asumían con naturalidad que se sustrajera una prueba clave de la caja fuerte del juzgado y, lo que es peor, lo zanjaban diciendo: «¡Cómo son!».
«¿Cómo es posible haber llegado a esa insensibilidad social?», me preguntaba. Al día siguiente, debía sentarme de nuevo en el banquillo de los acusados, cuando creía haber contribuido a prestar un servicio a la sociedad revelando un episodio de tal gravedad. ¿Qué debe ocurrir para que la gente reaccione, si asume como si tal cosa el robo de pruebas de la caja fuerte del juzgado y sospecha, a ciencia cierta, quién puede estar detrás?
Es el mundo al revés, en el que los ladrones van al juzgado, no a sentarse al banquillo, sino a asaltar la caja de custodia para llevarse pruebas, como si Andalucía entera fuera una extensión de la Marbella de Gil. Se ha pasado del «no hay pruebas ni las habrá» del González encenizado por Garzón con la X de los GAL al añadido de que, cuando haya pruebas, se hacen «desaparecer» por el método del tirón. Estrambote final de la astracanada de la cruzada de Chaves contra EL MUNDO.
Más allá de lo oído en la sala de vistas, esta causa ha supuesto un daguerrotipo fiel de un régimen autonómico anquilosado y con necrosis. Es la consecuencia lógica y perversa de no depurar jamás responsabilidades. Al contrario, ante el escándalo, se recurre al consabido cierre de filas que refuerza a quienes lo perpetran sintiéndose impunes. A diferencia del resto de España, aquí sigue gobernando el viejo felipismo, perfeccionando sus métodos, si acaso, pero sin variar casi de rostros. Esa pertinacia del «hoy por ti mañana por mí» lleva al extremo delirante de que la que fue consejera de la Caja Unica, Magdalena Alvarez, promotora de aquella guerra de Cajas, sea ahora la ministra de Fomento.
Cuando los abogados de Chaves quisieron arremeter contra EL MUNDO por no preguntar al presidente antes de publicar la información -y no sólo a su mano derecha en el partido, Luis Pizarro-, la defensa hubo de aclararles que no se le puede considerar una fuente de la información, sino un afectado que tiene acreditado el abuso de la mentira como arma de defensa, como tantos otros oficiantes de la política, a diferencia de las democracias anglosajonas, donde ello es causa fatal de inhabilitación. Chávez, por ejemplo, negó siempre que Caja de Jerez le hubiera condonado el préstamo que nunca pagó. Como en el clásico de Ruiz de Alarcón, «en la boca del que a mentir acostumbra es la verdad sospechosa». Lo hizo ante la comisión de investigación que auspiciaron PP e IU, aprovechando su minoría. Por eso, un periodista no debe buscar tanto lo que dice el gobernante como lo que oculta, salvo cuando la verdad ha dejado de interesar y se recurre a la verdad interesada para rellenar los espacios de publicidad.
En circunstancias tan adversas, me reafirmo en que hay que mantener en vigor aquello de JFK en la crisis de los misiles soviéticos en Cuba en 1962: «Que nunca el miedo te fuerce a hablar, pero nunca dejes que el miedo te impida hablar». Si se persiste en ese afán, puede producirse una sentencia que te reafirma en tu creencia en el periodismo que busca la verdad por muy oculta que se halle y tu confianza en una Justicia que juzgue a todos por igual. Ese milagro se produjo ayer.
CHAVES CONTRA EL MUNDO / Los protagonistas y las reacciones
Las claves de un pleito histórico
Los cuatro querellantes pedían las máximas condenas para los acusados, pero al final han quedado absueltos
CHEMA RODRIGUEZ / SILVIA MORENO
SEVILLA.- La querella sin precedentes que impulsó el presidente Manuel Chaves contra EL MUNDO ha terminado con la absolución de los cuatro acusados, pese a que el PSOE pidió para ellos las máximas condenas previstas en el Código Penal para un delito de injurias graves con publicidad.
El proceso comenzó hace seis años, cuando este diario publicó que el entonces presidente de la Caja de Ahorros San Fernando, Juan Manuel López Benjumea, denunció que estaba siendo espiado. Un investigador privado localizó al supuesto espía y lo grabó cuando confesó que había sido contratado por los máximos dirigentes del PSOE.
Estos son los ocho protagonistas -cuatro querellantes y cuatro acusados- y las claves de un proceso judicial sin precedentes en el que el instructor llegó a imponer a este diario una fianza de 700.000 euros.
Manuel Chaves. 'El querellante'.
Manuel Chaves, presidente del PSOE y de la Junta de Andalucía, anunció que hablaría de su querella por injurias contra EL MUNDO cuando el juez dictara sentencia. Sin embargo, debió cambiar de planes al ver la absolución acordada por el titular del Juzgado de lo Penal número 3 de Sevilla porque, finalmente, no quiso decir ni una palabra del tema, a pesar de que ayer estuvo en el Parlamento andaluz cantando villancicos y rodeado de periodistas.
En un vídeo, el espía que siguió los pasos del entonces presidente de Caja San Fernando señala a Chaves como uno de los cuatro instigadores del espionaje. Cuando este diario publicó esa noticia en noviembre de 2001, Chaves inició una batalla legal contra EL MUNDO.
Luis Pizarro. El 'número dos' del PSOE.
El secretario de Organización del PSOE andaluz, Luis Pizarro, es otro de los querellantes y también es citado en el vídeo como instigador del espionaje al presidente de Caja San Fernando. El número dos del PSOE andaluz sí dio la cara ayer y reaccionó airadamente cuando fue interrogado sobre la absolución. Anunció que recurrirán el fallo.
Miguel Angel Pino.
Es otro de los querellantes. Fue presidente socialista de la Diputación de Sevilla, y cuando este diario publicó la información del espionaje era presidente de la Comisión de Control de la caja sevillana. El espía que estaba siguiendo a López Benjumea también menciona en el vídeo a Pino, junto a Chaves y Pizarro, como los instigadores del espionaje.
Juan Escámez. La 'mano derecha'.
Es el cuarto querellante. Durante algo más de una década, fue el jefe de Escoltas del presidente de la Junta de Andalucía. Actualmente, es el alcalde socialista del municipio sevillano de Sanlúcar la Mayor. Precisamente en ese pueblo reside también Antonio Castellano, el supuesto espía que fue sorprendido por López Benjumea durante uno de los seguimientos en el bar La Raza de Sevilla.
En el vídeo, Castellano señala a Escámez como la persona que le encarga que vigile a López Benjumea, siguiendo órdenes de Chaves, Pizarro y Pino.
Como prueba de veracidad de lo que estaba contando, Castellano entregó al investigador contratado por el presidente de Caja San Fernando una tarjeta de visita del entonces jefe de Escoltas de Chaves.
Francisco Rosell y Javier Caraballo. Los periodistas.
La sentencia avala el trabajo de ambos periodistas. El primero, como director de EL MUNDO de Andalucía, y el segundo, como redactor jefe y autor de la información sobre el espionaje. El fallo dice textualmente: «Cabe atribuir a la investigación desarrollada [...] el calificativo de diligente» y «la información hay que considerarla veraz, por cuanto los distintos medios de prueba determinan que se ha actuado con diligente búsqueda de la verdad, de buena fe y seriedad en la actuación profesional». Por eso, el juez los absuelve de injurias y señala «que no hay intención de difamar».
Joaquín Corpas. 'El investigador privado'.
El presidente de Caja San Fernando contrató a Corpas en septiembre de 2001 para descubrir a la persona (o personas) que, según denunció en su momento ante la Delegación del Gobierno, lo estaba espiando. A través de la matrícula de su coche, identificó y localizó a Antonio Castellano, el presunto espía, al que citó a una entrevista en un bar del barrio de Nervión que grabó, con la ayuda de un fotógrafo, en audio y en vídeo.
En dicha grabación, Corpas sonsacó a Castellano, que terminó confesando que estaba siguiendo a Benjumea por encargo de los máximos dirigentes del PSOE andaluz. En el juicio, dio marcha atrás y dijo que todo había sido un montaje, pero el juez no da ninguna credibilidad a sus palabras.
Juan Manuel López Benjumea. 'El espiado'.
En noviembre de 2001 presidía la Caja de Ahorros San Fernando de Sevilla y fue quien denunció -ante la Delegación del Gobierno en Andalucía- que era víctima de un supuesto espionaje que atribuyó, en un principio, a ETA. Descartada esta hipótesis por la Policía, contrató a un detective privado, Joaquín Corpas, que logró localizar al espía y recogió su confesión en una grabación que fue la base de la información publicada por EL MUNDO.
LA REACCION DE CHAVES
Recurrirá una sentencia que «duplica la ofensa»
MANUEL MARIA BECERRO
SEVILLA.- El secretario de Organización del PSOE de Andalucía, Luis Pizarro, fue el encargado de fijar la posición de su partido tras la contundente absolución de EL MUNDO en la querella interpuesta por el presidente de la Junta.
Lo hizo en la sala de prensa del Parlamento, donde acudió a leer un comunicado suyo y de Chaves -que ni se asomó por el lugar- en el que anunciaban que ya han dado instrucciones a su abogado para que recurra la sentencia.
Tras asegurar que «acatamos y respetamos, como siempre hacemos, las resoluciones de los tribunales de justicia», Pizarro siguió leyendo que «discrepamos profundamente de la sentencia», por lo que se ratificó en su derecho a recurrir ante una segunda instancia «en aras a la reposición del daño político y personal que nos ha causado la pública difusión de la grave y falsa imputación de haber ordenado el espionaje de terceras personas».
Ciñéndose al guión escrito, el número dos de los socialistas andaluces subrayó que se acogen al «derecho constitucional al honor que tenemos reconocido todos los ciudadanos de España».
Más locuaz se mostró el abogado del PSOE, Alfonso Martínez del Hoyo, que se confesó «desconcertado y desazonado» por una absolución que, dijo, «duplica la ofensa».
Anunció que recurrirá «de inmediato» la sentencia y dijo que le parece «verdaderamente lamentable» que el juez de lo Penal «hace tabla rasa y prescinde por entero de la verdad judicial ya declarada en otro procedimiento judicial».
El fallo da «pábulo a la insidia y se va a reduplicar la ofensa» y el «daño inferido a quienes fueron públicamente escarnecidos a través de la publicación por EL MUNDO de falsas imputaciones».
Del mismo modo, Martínez del Hoyo critica que la sentencia «desprecie como no creíble la declaración en juicio del propio acusado Corpas, el cual afirmó con rotundidad su convicción profesional de que Castellano no podía estar espiando a López Benjumea y que así se lo advirtió a éste; su advertencia a los periodistas de EL MUNDO sobre la falsedad de la conversación grabada y en que aquellos basaron la publicación; y la constatación de que, en todo caso, Castellano nunca le habló de los señores Chaves y Pizarro».
Y LA DE LA OPOSICION
«Chaves ha perdido y debe asumir la derrota»
SEVILLA.- El Partido Popular, Izquierda Unida y el Partido Andalucista pidieron ayer al presidente de la Junta, Manuel Chaves, que asuma su «derrota», tras la absolución de los cuatro acusados en el proceso por injurias que impulsó tras la publicación en este diario de la información del espionaje en las cajas.
El presidente del PP de Andalucía, Javier Arenas, dijo que Chaves debería plantearse «muy seriamente» si continúa siendo el candidato del PSOE a las elecciones autonómicas después de que los procesados por informar del espionaje a las cajas de ahorros hayan sido absueltos.
Arenas dijo que el proceso, «desde el principio hasta el final, ha constituido una auténtica vergüenza» tanto política como jurídicamente.
El líder del PP andaluz afirmó que el presidente de la Junta deberá hacer «una reflexión política muy profunda», ya que la sentencia contiene «argumentos demoledores» contra su postura, por lo que le ha exigido que asuma su responsabilidad política «por el escándalo que ha organizado».
Mientras, el coordinador regional de IU, Diego Valderas, recomendó a Chaves y al Partido Socialista que «acepten respetuosamente» la absolución de los cuatro acusados.
«Chaves ha perdido y, como el que pierde en cualquier batalla, tiene que reconocer con dignidad, si todavía le cabe, su derrota ante su denuncia judicial y la denuncia judicial del PSOE», declaró Valderas a Efe, para pedir además a los socialistas que «sean capaces de asumir la sentencia como el PSOE y el propio Chaves le reclaman muchas veces en los debates a otras fuerzas y otras personas de carácter público».
El secretario general del PA, Julián Alvarez, exigió a Chaves que se disculpe públicamente por el caso del espionaje a las cajas de ahorros. Alvarez felicitó al diario EL MUNDO por el hecho de que haya habido una sentencia que le da la razón a algo «tan importante como es la libertad de expresión».
Alvarez aseguró que si hay una rectificación por parte de Chaves dará el tema «por zanjado», pero que si no es así su partido «se verá obligado a seguir haciendo valoraciones y especulaciones sobre las informaciones comprometedoras que el Juzgado ha dado hoy por veraces».




0 Comments:
Links to this post:
Crear un enlace
Home