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domingo, 30 de septiembre de 2007

Díez acusa al presidente de pactar el modelo de Estado con quien «no cree en el Estado»



DESAFIO NACIONALISTA / La nueva formación política
Díez acusa al presidente de pactar el modelo de Estado con quien «no cree en el Estado»

Vargas Llosa apoya a la ex dirigente socialista en la presentación de su nuevo partido y responsabiliza al Gobierno de «crear la ilusión mentirosa de que puede haber nacionalismos progresistas»

OLGA R. SANMARTIN

MADRID.-
La ex dirigente socialista Rosa Díez y el escritor Mario Vargas Llosa arremetieron ayer contra el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero por haberse plegado a las exigencias del lehendakari, Juan José Ibarretxe. Fue durante la presentación de Unión, Progreso y Democracia (UPD), el nuevo partido nacional y antinacionalista que encabezan Díez y el filósofo Fernando Savater y que ayer fue presentado oficialmente ante cerca de un millar de personas en la Casa de Campo de Madrid.

Díez, que el pasado mes de agosto abandonó el PSOE después de militar en él durante más de 30 años, criticó que Zapatero decidiera pactar el modelo de Estado con partidos «que no creen en el Estado» y que, para definir su política antiterrorista, recurriera a formaciones «que nunca quisieron derrotar a ETA».

A la ex europarlamentaria no le extrañó, pues, que, como resultado de estas decisiones, Ibarretxe acometiera el viernes su «último atropello», un «órdago» que ha quedado materializado al iniciar el lehendakari el camino para llevar a cabo una consulta popular sobre la autodeterminación del pueblo vasco.

«Frente al chantaje de Ibarretxe, no ha habido una respuesta del Gobierno que le haya puesto contra las cuerdas», se quejó Díez. Y añadió: «Zapatero contestó ayer [por anteayer] desde Rusia que va a escuchar a Ibarretxe y que Ibarretxe le va a escuchar a él. Le tenía que haber respondido, simple y llanamente, que el Estado de Derecho no permitirá que ese referéndum se celebre y que existen todos los mecanismos de derecho para que no se ponga una sola urna en ningún pueblo vasco».

En la misma línea, Vargas Llosa culpó a Zapatero: «Hay una responsabilidad muy grande del Gobierno en el crecimiento de los nacionalismos periféricos, que han resquebrajado los consensos que han hecho posible la Transición española», denunció. En su opinión, el Ejecutivo «ha creado la ilusión mentirosa de que puede haber nacionalismos progresistas». Nada más lejos de su realidad: «El nacionalismo es una ideología reaccionaria de raíces antimodernas».

Argumentó que incluso los nacionalismos más pacíficos son «profundamente reaccionarios» porque «rechazan la creación del individuo soberano al convertirlo en la expresión de un colectivo y al hacer de la nación un valor supremo de la vida política».

El escritor español nacionalizado peruano incumplió ayer la promesa que realizó en junio de 1990, cuando terminó su aventura electoral en Perú, de no volver a pronunciar nunca más un discurso político. Y lo hizo para salir al estrado a apoyar el nuevo partido de Díez y de Savater, pero también del periodista Carlos Martínez Gorriarán, del ex presidente del Foro de Ermua Mikel Buesa y de las 3.500 personas de toda España que ya se han adherido a la formación surgida en el seno del movimiento cívico Basta Ya.

Por allí estaban también el escultor Agustín Ibarrola, el filósofo Aurelio Arteta, el escritor peruano Fernando Iwasaki, el historiador Antonio Elorza y hasta el diputado vasco del PP Fernando Maura, que dijo que había ido como «observador». Pero, sobre todo, estaba Albert Boadella, que acudió como telonero de excepción. El dramaturgo catalán aclaró a este periódico que su apoyo a UPD no implica que vaya a dejar de respaldar a Ciutadans. De hecho, también estuvo el líder de la formación catalana, Albert Rivera, que insistió en que los dos grupos «van de la mano», «tienen las mismas ideas» y quieren concurrir a las próximas elecciones generales en una única lista electoral.

«Quiero ver la bandera»

UPD viene con ganas de «incordiar», con la intención de «tirar de las solapas» al PSOE y al PP y con la idea de velar por que «no se rompa España». Dicen que defenderán «sin complejos» los símbolos constitucionales. La bandera roja y amarilla se convirtió, de hecho, en la protagonista del acto de un partido que sostiene que se puede ser progresista al mismo tiempo que se apuesta por la unidad territorial.

Tanto Díez como Savater explicaron que su empeño por que esta enseña cuelgue en la fachada de todas las instituciones públicas, tal y como manda la ley, es mucho más que una cuestión estética o emotiva.

«Yo quiero ver la bandera puesta porque lo que significa es que allí donde esté van a defenderme como ciudadano», manifestó Savater. «El que no quiere poner la bandera no esta respetando mis libertades».

«En España se está produciendo una degradación del orden constitucional seria y preocupante y una destrucción de sus símbolos», advirtió Díez. «Por eso hace falta un partido inequívocamente nacional que, sin ningún tipo de complejo o hipoteca, defienda lo que es de todos, y también sus banderas».




Un logo magenta para el «buen rollo nacional»

MADRID.- Rosa Díez insistía ayer en que el logotipo de Unión, Progreso y Democracia (UPD) es magenta -«un magenta puro, sin matices»-, pero buena parte de los asistentes al acto de presentación del nuevo partido comentaban que más bien se aproximaba al rosa chicle, un color a caballo entre el rojo que caracteriza al PSOE y el naranja que es la imagen del PP.

«En cualquier caso, a mí me parece bastante cursi», objetaba Nils Rueda, un madrileño de 20 años y aspecto enrollado que ha decidido dejar de votar a Izquierda Unida y pasarse a UPD después de ver «cómo se ha jugado con los nacionalismos» y con la esperanza «de que una nueva izquierda, desvinculada del grupo Prisa, sustituya al PSOE y defienda sin complejos la unidad nacional».

Precisamente para captar a los desengañados del socialismo, a los que no comulgan con las cuestiones más conservadoras del ideario popular, a los centristas que no se veían representados, abstencionistas, huérfanos de la política y otros desencantados, nace este partido, una tercera vía que «introducirá elementos diferentes en el debate político» y que quiere ser una alternativa al «bipartidismo imperfecto».

El dramaturgo Albert Boadella lo definió como el partido del «buen rollo nacional».

Comparte con la derecha el modelo territorial y su política antiterrorista sin concesiones de ningún tipo y con la izquierda, su modelo social. Así, defienden el laicismo, los matrimonios homosexuales y la adopción por parte de este colectivo o la despenalización del aborto.

«Españoles»

Eso sí, no tienen reparos en pronunciar, en voz muy alta, la palabra España. «Cuando digo nación, me refiero a España y punto. Cuando digo ciudadanos, no pienso en catalanes, vascos o andaluces. Pienso en ciudadanos españoles», dijo Boadella.

¿Y a cuál de las dos grandes formaciones nacionales va a perjudicar más? Mario Vargas Llosa pareció tenerlo claro, al afirmar que «los que piensan que va a quitarle votos al PP y beneficiar por tanto al Gobierno tienen una visión maniquea de la política y creen que sólo está el blanco o el negro».

En opinión del escritor, «en los matices está la verdad». El filósofo Fernando Savater, por el contrario, aseguró que no iban a pretender tener la verdad ni la razón. Y, con Winds of change como música de fondo y ante un auditorio cuya media de edad rondaba los 40 años y que llevaba EL MUNDO y Público bajo el brazo, prometió «no hacer política arqueológica».




LAS FRASES

Vargas Llosa. «Hay una responsabilidad muy grande del Gobierno en el crecimiento de los nacionalismos periféricos. La idea de que para permanecer en el poder había que mantener sus alianzas ha creado la ilusión mentirosa de que puede haber nacionalismos progresistas».

Rosa Díez. «La política está secuestrada por los grandes partidos. UPD nace para regenerar la democracia».

Savater. «Nuestro partido va a incordiar, actuar y desafiar a la inercia. No deben votarnos los que quieren que todo siga igual»..

Boadella. «Estoy aquí por Hamlet: la frase 'algo huele a podrido en Dinamarca' podría trasladarse hoy de forma literal a España». «Yo no sé lo que soy. Me encantan los pasodobles; ¿esto es de derechas o de izquierdas? No me gustan ni Tàpies ni Ferran Adrià, ¿éste es un criterio artístico de la derecha o del centro derecha?».

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