INTERNACIONAL: Sarkozy invoca el orgullo nuclear francés/ Cecilia mediadora/ Hiperactivo Sarkozy

UN NUEVO LIDERAZGO EN EUROPA / El presidente afirma, la víspera de la fiesta nacional y en la base de Ile de Longue, que recurriría al arsenal atómico si se amenazan los intereses vitales de su país
Sarkozy invoca el orgullo nuclear francés
RUBÉN AMON. Corresponsal
PARIS.- Nicolas Sarkozy y Ségolène Royal compartieron durante la campaña presidencial un parecido desconocimiento de los recursos nucleares franceses. Ninguno atinó, por ejemplo, sobre la cifra exacta de los submarinos atómicos, aunque el vencedor del duelo electoral tiene ahora la responsabilidad de activarlos en caso de que se produzca alguna amenaza específica.«No dudaría en tomar las decisiones necesarias si los intereses vitales de nuestro país y su seguridad estuvieran amenazados», señaló ayer Nicolas Sarkozy para darle un enfoque orgulloso a la víspera de la fiesta nacional (14 de julio). Es verdad que el presidente no alude directamente al mítico maletín nuclear, pero las palabras tienen un alto contenido beligerante porque el jefe del Estado las pronunció ayer en la base nuclear de la Ile de Longue.Allí se encuentra aparcado el poderoso Vigilant, sobrenombre de una máquina de guerra que en el año 2010 alojará misiles con un alcance de 9.000 kilómetros. Suficientes, sin duda, para que se sientan aludidos los países que intenten poner nervioso al presidente francés: la capacidad destructiva del Vigilant supera 1.000 veces el agujero de Hiroshima.«En una situación de última instancia, el país cuenta con vosotros. Os tenéis que preparar para acontecimientos que uno desea profundamente que nunca se produzcan. Vosotros sois el seguro de vida de Francia», proclamó Nicolas Sarkozy delante de la soldadesca.
El discurso se produjo en el noroeste de la patria, cerca de Finistere. Un lugar de referencias apocalípticas que dio resonancias escenográficas -los desfiladeros, el mar bravo- a la arenga militar del patriarca.
Era la primera vez que Sarkozy ejercía el papel paternalista de jefe de las Fuerzas Armadas, de modo que aprovechó la oportunidad para garantizarle recursos al Ejército y para elevar la moral de los militares: «Dos meses después de asumir el cargo he querido pasar unos momentos con las Fuerzas Armadas francesas y me pareció una buena idea visitar a los que encarnan verdaderamente las tareas de disuasión».
Disuasión... nuclear, puesto que Sarkozy suscribe fidedignamente los planes atómicos que inició el general De Gaulle en 1967 y que han convertido a Francia en uno de los países superdotados en materia de poderío militar..
Garantizar la seguridad.
De hecho el ministerio de Defensa acaba de anunciar el desarrollo de un nuevo submarino cuyo nombre de bautismo, El terrible, demuestra y confirma el entusiasmo del Estado en los planes de seguridad nacional.¿Cuántas cabezas nucleares tiene Francia? El dato forma parte de un misterio insondable, aunque las suposiciones estadísticas manejan una cifra de entre 200 y 300. Extremos hiperbólicos de un arsenal que consume un porcentaje bastante aparatoso del presupuesto nacional.
Ségolène Royal, pacifista y bienintencionada, quería rebajarlo y sacrificar el programa del nuevo submarino atómico, pero la llegada de Sarkozy implica una aportación de otros 6.000 millones de euros anuales sobre las partidas de los ejercicios anteriores.«Os garantizo que dispondréis de los medios necesarios para que la seguridad de Francia, en todas las circunstancias, sea completamente garantizada», proclamó el mariscal Sarkozy antes de concederse una visita complaciente al Vigilant.
Impresionan los 138 metros de eslora de la criatura. También llama la atención el peso del submarino -14.000 toneladas- y el despliegue de las ojivas nucleares. Dice el presidente francés que están ahí para no utilizarse nunca, aunque la visita a la base de la Ile de Longe parecía responder a un ejercicio de exhibicionismo castrense.
Es la antesala mediática al desfile del 14 de julio. Nicolas Sarkozy lo preside por vez primera desde la tribuna principal y con cierta autocomplacencia, puesto que la parada militar va a contar por vez primera con los destacamentos de los restantes 26 países de la Unión Europea.
Así se explica la presencia de José Antonio Alonso en el palco de invitados. Viene como ministro de Defensa y como testigo del empuje militar que el jefe del Estado francés pretende restaurar. Quien sabe si en nombre de su admirado De Gaulle.
Los preparativos pueden apreciarse desde hace varios días en la Avenida de los Campos Elíseos. También se percibe un intenso nivel de vigilancia policial. Y es que los riesgos o los temores a un atentado islámico han movilizado al menos a 5.000 agentes franceses.«Estamos en un nivel de vigilancia alto», confirmaba ayer la ministra de Interior, Alliot-Marie. «No hemos detectado una amenaza particular, pero los recientes atentados de Londres y de Glasgow nos obligan a intensificar la seguridad».
Cecilia hace de mediadora en Libia
R. A.
Se esperaba ayer con interés y con morbosidad la comparecencia de Claude Guéant, secretario general del Elíseo y portavoz de los detalles de la visita de Cecilia Sarkozy al «cuartel» de Gadafi en Libia. La mujer del presidente francés se había reunido el jueves con el patriarca norteafricano para abordar la situación de las enfermeras búlgaras condenadas a muerte por infectar con el virus del sida a unos niños, aunque la mediación de la Primera Dama ha abierto unas expectativas «razonablemente optimistas», de acuerdo con Guéant.La esperanza proviene de la posición indulgente de los familiares cuyos hijos murieron víctimas del contagio del VIH. La Justicia libia consideraba probada la premeditación de las enfermeras y la complicidad de un médico palestino igualmente condenado a la pena capital, aunque Cecilia Sarkozy, embajadora de buena voluntad a la sombra de 'Sarko', viajó hasta Trípoli para insistir en que el contagio del virus no fue intencionado.
El viaje de la 'esposísima' se ha vivido en Francia como una prueba del papel político-diplomático que podría desempeñar en el Elíseo. No sólo en el caso específico de las enfermeras búlgaras. También en otros frentes que requieran una sensibilidad femenina o que sirvan para aligerar la sobrecargada agenda del jefe del Estado.
Es una novedad absoluta en el historial de la V República. Y un ejemplo de la inquietud de Cecilia, cuya fuerte personalidad y no menos evidente curiosidad le alejan del esquema del 'florero' que han desempeñado algunas de sus predecesoras.
El hiperactivo 'Sarko' agota a sus socios europeos
El inquilino del Elíseo empieza a hartar con su indisciplina presupuestaria y sus iniciativas improvisadas
MARIA RAMIREZ. Corresponsal
BRUSELAS.- Según Madeleine Albright, la ex secretaria de Estado estadounidense, para entender las negociaciones europeas «hay que ser un genio o ser francés». Sin embargo, Nicolas Sarkozy, aunque cumpla al menos con uno de estos requisitos, parece ajeno a las sutiles reglas del juego de la Unión Europea y, en sólo dos meses como presidente de la República, ya está empezando a agotar a sus colegas.
Hoy, presidentes, ministros y altos cargos de toda Europa acudirán, sonrientes, al desfile de la Fiesta Nacional francesa, donde marcharán, por primera vez, soldados de los 27 países de la UE. Pero, pese a la fanfarria europeísta de París, en Bruselas se empieza a observar, con cierta inquietud, los movimientos, casi siempre compulsivos, de Sarko, descrito como «energético», «multitarea» o «torbellino», pero también «impredecible» e, incluso, «irresponsable» con sus repetidos intentos de ir por su cuenta.
La última sorpresa ha sido el viaje de Cecilia Sarkozy a Libia, una visita que el Elíseo no comentó con otros socios o con la Comisión Europea, que lleva meses mediando para salvar a las enfermeras búlgaras sentenciadas a muerte, y que ahora sospecha que la primera dama francesa se quiere llevar el mérito.
Los altos cargos responsables de las cuentas europeas hablan ya pestes de Sarkozy, por sus críticas insistentes al euro y su indisciplina con el déficit. El lunes, en una aparición inusual para un presidente en la reunión de ministros de Economía de los Veintisiete, el líder francés defendió su política financiera independiente, aunque recibió un rapapolvo, incluso con malas caras, de los otros países del euro.
Sin embargo, pese a las dudas sobre cuándo cortará el déficit, Sarkozy finalmente se salió con la suya y, más allá de todo pronóstico, logró que los Veintisiete apoyaran al candidato francés para dirigir el FMI, el socialista Dominique Strauss-Kahn.
En realidad, otro socialista, Bernard Kouchner, es motivo de inquietud en Bruselas. El ministro de Exteriores y fundador de Médicos sin Fronteras, que se pasea por las capitales con cierto aire de estrella, es muy dado a tomar iniciativas, por ejemplo, en Siria o los Balcanes, sin recordar que la UE tiene una política común, que consiste, cuanto menos, en informar a los demás de las decisiones que se toman.
En el caso de Francia, Alemania o Reino Unido, los Estados que realmente marcan las pautas, se trata, más bien, de buscar un refuerzo para sus posiciones a través de la Unión. «Los países grandes tienen que participar plenamente en la política común, son fundamentales», reitera Cristina Gallach, portavoz de Javier Solana, jefe de Política Exterior de la UE y quien hoy, por cierto, celebrará su cumpleaños en el desfile de París..
Polémica carta a Blair.
La última ocurrencia del ministro francés, Bernard Kouchner, junto a su homólogo español, Miguel Angel Moratinos, -una carta pública a Tony Blair para pedirle que salve a Oriente Próximo ante la «falta de convicción de Europa»-, no le ha sentado nada bien a Javier Solana, que es el encargado de mediar entre los Estados miembros, para presentar una posición común.
El español comparó esta misiva -que, en tono cursi, le pide al «querido Tony» hasta una fuerza al «estilo de la OTAN» para proteger a Israel- con la Carta de los Ocho, que escribieron José María Aznar y otros líderes europeos, en su mayor parte de Europa del Este, para apoyar la invasión de Irak y que marcó una profunda y duradera división en la Unión.«Creo que hay mecanismos mucho más útiles, mejores y más eficaces para exponer las ideas que tiene cada uno», se quejó Javier Solana, generalmente muy diplomático. La Comisión Europea también insiste en que es necesario que este tipo de iniciativas «se compartan» con todos los países miembros de la Unión.
En su discurso de la victoria, pronunciado el pasado mes de mayo, el presidente Sarkozy prometió «devolver Francia a Europa», pero ahora los expertos comunitarios advierten que, como no se aprenda las reglas del juego europeo, puede acabar con la base de la Unión Europea de un plumazo.
Aún así, a pesar del sobresalto del presidente de la República y la vanidad de su ministro de Exteriores, los dos entrarán, poco a poco, en el sistema del Elíseo, que está acostumbrado a gestionar el equilibrio europeo desde sus orígenes. «La máquina funciona sola», asegura un diplomático español.





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