Crisis en el PSOE: Otra víctima del odio entre el PSM y Ferraz

Otra víctima del odio entre el PSM y Ferraz
El distanciamiento entre el partido en Madrid y la dirección del PSOE es total / Sebastián ha dimitido porque la mitad de su grupo no le quería en el Ayuntamiento
MANUEL SANCHEZ
MADRID.- Miguel Sebastián no podía haber hecho otra cosa ayer que renunciar a su acta de
concejal. No sólo por el oprobio que ya suponía que tres compañeros de lista lo pidieran en la dirección regional del PSOE, sino porque él debía saber también que más de la mitad del grupo municipal opinaba lo mismo.Pero, al contrario de lo que parezca, no hay nada personal contra el ya ex candidato, ex concejal y ex político. Sebastián es sólo otra víctima más del odio visceral que existe entre el Partido Socialista de Madrid (PSM) -y no sólo del sector guerrista- y la dirección federal del PSOE.
La operación para invitar a Sebastián a irse no ha tenido que ver con su perfil, ni siquiera con sus resultados electorales, sino que ha sido sólo la respuesta del PSM a lo que consideraban, desde el primer día, «otra imposición de Ferraz», «otra falta de respeto a los órganos democráticos del partido» y «otra ocurrencia a probar en Madrid».
Esta vez la estrategia contra una decisión que nunca gustó fue diferente. En lugar de expresar la protesta o un fuerte voto de castigo cuando se discutió su nombramiento en los órganos internos el PSM, se optó por esperar. «Esta vez nadie nos va a echar la culpa de los resultados al sector guerrista. Nadie podrá decir que hemos creado lío interno, que hemos desgastado al candidato o dividido la organización. Ahora, el 28 de mayo, hablaremos», han repetido hasta la saciedad dirigentes de este sector desde el mismo momento en que se designó a Sebastián.
Cumpliendo la palabra dada, no pasaron ni 48 horas desde el cierre de las urnas para pedir la cabeza de quien estos días ha hecho honor a su nombre de mártir. Pero la marcha de Sebastián no va a resolver el problema de un enfrentamiento endémico, que se remonta a la etapa en la que nacieron en el PSOE los sectores renovador y guerrista, y que lleva latente más de 18 años.
Ferraz, como ya publicó EL MUNDO el pasado martes, no sabe qué hacer con Madrid. José Blanco mide sus declaraciones al milímetro, sabedor de que también es objeto de las iras de los socialistas madrileños, aunque no fuese responsable directo del nombramiento de Sebastián.
Algunos se inclinan por esperar hasta las elecciones generales, porque un nuevo conflicto entre el PSM y Ferraz, a las puertas de estos comicios, podría ser letal para el PSOE, dado el altavoz que supone Madrid en estos enfrentamientos.
Otros dirigentes del PSOE dudan de la utilidad de seguir esperando, y hablan de una renovación en profundidad, aunque no explican cómo. De momento, Rafael Simancas está encargado por Ferraz y aún tiene suficiente respeto en el PSM para tranquilizar el escenario hasta que se decida qué hacer con Madrid.
Porque, además, todo lo ocurrido ha despertado a las familias del PSM. José Acosta ya ha convocado a los suyos mañana en Vallecas, en un encuentro que se espera multitudinario. El catedrático de Economía y rival de Simancas a la secretaría general, Antonio Carmona, que siempre cuenta con el aval de Joaquín Leguina, también jugará fuerte, porque cree que ahora puede ser su oportunidad. Y no hay que despreciar lo que todavía resta del sector de José Luis Balbás, los que se
denominaban renovadores por la base, que buscan su hueco y su líder.
En medio de este embrollo está la gente de Simancas, con un gran peso en el partido, pero a los que ya se les mete en el mismo saco que al todavía secretario general de Madrid y cuyas cabezas se piden por todas las esquinas.
Y no hay que olvidar a los alcaldes del sur -aunque cada vez quedan menos-, que siguen teniendo su poder interno y, en caso de equilibrio de fuerzas, pueden decantar la victoria hacia un sector u otro.
Con esto, lo que cabe preguntarse es qué debe hacer Ferraz. El sector guerrista lo tiene muy claro: «Nada, que se queden quietos, nosotros nos lamemos las heridas y buscaremos las soluciones. Ya se han demostrado que las suyas no sirven», dice un dirigente de este sector.
La dirección del PSOE y el propio José Luis Rodríguez Zapatero, sin embargo, son conscientes de que Madrid sigue siendo la asignatura pendiente del llamado nuevo PSOE. El estrepitoso fracaso en el Congreso del PSM de 2000 de la candidatura avalada por Blanco (Pepiño) -que perdió frente a la de Simancas- hizo a los socialistas mirar hacia otro lado, confiados en la lealtad del actual secretario general de Madrid.
Ahora, tras el verano o tras las elecciones generales, alguien debe reconducir las relaciones entre la federación socialista y la dirección del partido.
Como manifestó el pasado miércoles a este diario el diputado y portavoz del Partido Socialista de Cataluña (PSC) en el Congreso, Daniel Fernández, «el PSOE no se puede quejar del PSC en nada, más dolores de cabeza le da el PSM». Y no le falta razón.
GUERRA sobre SEBASTIAN
«No lo sabía. ¿Y de qué ha dimitido? ¿Qué era?». «¿Pero no habrá dimitido de candidato?».
«Supongo que lo habrá pensado y habrá querido ser coherente con la situación».
LEGUINA sobre SIMANCAS
«Ha convertido la FSM en una alfombra para que pase por ella la Ejecutiva Federal, en especial Blanco».
«Cuando uno se pone de alfombra, suele pasar algo elemental: que lo pisan y, si viene un perrillo, lo mea».
Etiquetas: Elecciones 27-M




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