ELECCIONES 27M / DIARIO DE CAMPAÑA

Como si Batasuna no existiera
Por Lucía Méndez
Olvídate de Batasuna. Según relatan las crónicas, el presidente Zapatero sigue a lo suyo -denunciar la corrupción y la especulación y criticar al PP- y actúa en los mítines como si Batasuna no existiera. Lo malo es que Batasuna no le paga con la misma moneda y todos los días le recuerda al presidente que existe y que está dispuesta a amargarle el café del desayuno. Ayer, por ejemplo, los radicales se acercaron a la puerta del mitin de José Blanco en Vitoria y le increparon. Las dificultades del PSOE son las propias de tener un líder equilibrista. Los socialistas reciben por todas partes. El PP le acusa de ser demasiado blando con Batasuna y la izquierda abertzale no se conforma con lo que le ha dado. Veremos si Zapatero puede hacerse el sueco sobre Batasuna hasta el final de la campaña.
Pinchazo. Tampoco para Mariano Rajoy ayer fue un buen día, ya que pinchó en Las Palmas. Apenas medio aforo en la Plaza de la Música. Seguro que a estas alturas alguien de la dirección del PP habrá exigido ya responsabilidades a la organización canaria del partido, porque los huecos eran tan llamativos que no pudieron disimularse.
La AVT. Cuando la AVT convocó concentraciones en un sábado de campaña electoral, la dirección del PP ya advirtió de que su asistencia a los actos de protesta contra la situación del etarra De Juana -una herida abierta para los candidatos socialistas- estaba condicionada a las necesidades de la campaña. No obstante, la mayoría de los candidatos del PP asistieron en la tarde del sábado a las concentraciones. La de Madrid volvió a poner los pelos de punta por los gritos de «¡presente!» y los insultos contra Zapatero.
Los otros. Aunque el protagonismo de la campaña recae en los líderes, es interesante analizar qué dirigentes están sacando pecho para el 27-M. Los socialistas madrileños han querido resucitar a Felipe González -«el orgullo de España», dice Simancas- a ver si El Cid logra el milagro de vencer a las tropas del PP. El ex presidente tiene tablas mitineras y su presencia sirve para que los asistentes hagan la comparación entre la fuerza de este político jubilado y la debilidad de sus candidatos actuales. González se repite mucho. En todos los mítines coloca su teoría de que los ex presidentes son como los «jarrones chinos», que nadie sabe dónde ponerlos para que no estorben. No se sabe si sus constantes referencias a que José Blanco no le deja hacer campaña son a favor o en contra. Aunque más bien parece esto último.
Heridas. Las sucesiones mal resueltas dejan heridas y traumas sin cerrar. Entre los asistentes al mitin de Rajoy en Alicante no estaba Eduardo Zaplana, que es de por allí.





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