Cuando una madre explota a sus hijos

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Cuando una madre explota a sus hijos
Un juzgado de Madrid ha retirado la custodia de su hija de nueve años a una madre que la hacía trabajar de actriz. La juez había requisado anteriormente el pasaporte a la niña y había prohibido a la madre que viajara con su hija a Argentina para rodar una película. El fallo judicial otorga la custodia de la niña C.V. y de su hermano menor al padre, que se había separado hace cuatro años. Resulta insólito que la Justicia retire la custodia a una madre, pero en este caso la resolución judicial parece bien fundamentada. En primer lugar, la juez argumenta que la agobiante dedicación de la niña al trabajo de actriz -a veces 12 horas diarias- no era compatible con el disfrute de su ocio. La juez subraya también que la niña había faltado cerca de 40 días en un trimestre como consecuencia de sus compromisos artísticos. Y, por último, manifiesta que la niña y su hermano, que también estaba empezando a hacer algunos papeles, habían expresado su preferencia por vivir con su padre. El progenitor había denunciado que su hija volvió a casa durante tres días consecutivos a las tres de la madrugada tras rodar un corto en Villanueva de la Cañada, en uno de los 70 contratos que la madre ha firmado a lo largo de seis años. Estamos, pues, ante un claro caso de explotación laboral infantil, que reportaba unos ingresos anuales superiores a los 20.000 euros a la madre. El Defensor del Menor y la Comunidad de Madrid han apoyado la demanda del padre, al que finalmente la Justicia ha dado la razón. Los dos hermanos serán los más beneficiados.
Una juez de Madrid retira a una madre la custodia de dos hijos por explotarlos como actores
La niña de 9 años faltó a clase 40 días en sólo un trimestre y su hermano de 7 ya empezaba a trabajar
PEDRO SIMON
MADRID. - Ha crecido la cría a flashazos y a la orden de «grabando»: 70 trabajos en seis años de vida laboral, unos ingresos de 40.000 euros entre 2004 y 2005 y, así va ella, candidata al Goya a la niña más estresada. Con lo que al grito de corten, el Juzgado de Primera Instancia número 66 de Madrid ha decidido apagar los focos y sentenciar a favor del padre, que pedía la guarda y custodia de los niños, en la demanda de divorcio.
Tiene sólo nueve años de edad, pero la niña C. V. ha estado desayunando con un guión entre las manos, cambiando la clase de Matemáticas por una sesión de maquillaje por decisión de mamá y siendo paseada por platós y rodajes robándole imperdonablemente saltos a la comba... Que si teleseries, que si catálogos de ropa, que si filmes, que si cortometrajes. Como no podía ser de otra manera, con unas faltas de asistencia a clase de película: cerca de 40 días de ausencia en el primer trimestre de este curso.
En una resolución pionera, el Juzgado de Primera Instancia número 66 de Madrid ha decidido retirarle a la madre la guarda y custodia de C. V. -la niña actriz- y de L. V. -que ya estaba siendo obligado a hacer sus pinitos a su siete años- y dársela al padre. Porque, viene a decir la juez, es mejor ir a clase y disfrutar del ocio que andar postulándose para los Oscar.
«En la exploración, los niños han manifestado que desean vivir en compañía de su padre, ya que no trabajarían tanto como lo hacen ahora estando con la madre», recoge el fallo. «El equipo psicosocial del Juzgado pone de manifiesto que los menores están cansados del exceso de trabajo artístico, ya que incluso dicha ocupación les impide estar periódicamente con su padre, al cual añoran», asevera. «Además, el informe indica que a los niños les resulta difícil conciliar el aspecto académico, el tiempo de ocio y las visitas paternofiliales con el mundo del espectáculo (...). Resulta más beneficioso para ellos la convivencia con la figura paterna».
Alertada por el padre con papeles en mano, cuando la juez se enteró de cómo estaban creciendo los críos emitió un auto en octubre por el que le pedía a la madre que entregase el pasaporte de la hija, para evitar así el enésimo compromiso: un viaje con la cría a Argentina para rodar en pleno curso. C. V. fue metida en el avión igual. Y mamá spot puso rumbo a hacer las Américas con la niña.
Lo cierto es que últimamente han salido menos contratos, sobre todo porque la Dirección del Trabajo de Madrid estaba alertada y ha denegado el permiso para que los dos menores trabajen. Atrás van a quedar esos días en que el padre tenía que esperar hasta cuatro horas para que le dieran al crío, porque estaba en una sesión. Atrás también esos días en que C. V. llegaba a casa a las cuatro de la madrugada después de grabar un corto en Villanueva de la Cañada.
La vuelta al recreo, a despellejarse las rodillas y a la fila de clase es, en parte, culpa de Carmen Calleja, abogada que lleva 30 años peleando por el bienestar de los menores. Esta vez fue contratada por el padre. «A un niño no se le puede obligar a trabajar. Los dos hijos han hablado libremente y han dicho que no pueden más y que quieren estar con su padre, porque quieren ser como el resto».
A los dos críos los llamó la juez y estuvieron declarando el 12 de diciembre, día de la vista del divorcio -Kramer contra Kramer-, delante de su señoría y del fiscal a solas y por separado. Insistieron en que estaban cansados de tanto neón, en que no querían trabajar más. La imagen más insólita fue ver a L. V., aquel enano de siete años, emperrado en lo suyo como otros se emperran en que les compren cromos: «No, no, si yo lo que quiero es ir al colegio, ir al colegio...».
Kramer contra Kramer
P. S.
«Te quiero, papi». «Te queremos Luis y yo, mua, mua». «Papi, ¿no me quieres?». «Mama 'a castigado' a Luis porque te 'a contado' lo del anuncio que 'a echo' buenas noches papi». En el juicio se han visto pruebas como los mensajes grabados en los teléfonos móviles, un montón de reproches de película y hasta la disección fría de los expertos. Todos los miembros de la familia fueron examinados por el equipo psicosocial del Juzgado. Hubo este informe. «La primera vez que citamos a la madre con sus hijos, ésta no se presentó, porque estaba rodando una película en Argentina»..., comienza el análisis. C. V. y L. V. dicen que «se cansan de trabajar en exceso» y que «no pueden jugar con sus amigos».
Luis contra Luisa. Luis V., el padre, confesaba ayer: «Esta sentencia supone la libertad de mis hijos, porque este tiempo han estado secuestrados». Luisa C., la madre, aseguraba: «Es obvio que, cuando ruedan, han tenido que cortar con las clases alguna vez. Pero no he hecho nada malo».





1 Comments:
carmen calleja tienen hijos? y la juez?
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