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sábado 16 de diciembre de 2006

11-M / El análisis: La agonía de la credibilidad



11-M / El análisis
La agonía de la credibilidad

LUIS DEL PINO

El Ministerio de Interior ha decidido, por fin, destituir a Sánchez Manzano. Veintiún meses después de que saltara el primer escándalo de ocultación de datos al juez Del Olmo (la de una radiografía de la mochila de Vallecas) y dos días después de que conociéramos la penúltima irregularidad del 11-M (la falsificación de la hora de entrada de la furgoneta Renault Kangoo en las dependencias policiales en la mañana de la masacre), Alfredo Pérez Rubalcaba ha decidido dar por perdida la pieza.

Veintiún meses de revelaciones. Veintiún meses de lenta agonía de la credibilidad, a lo largo de los cuales hemos ido conociendo una serie de episodios que sitúan la figura de Sánchez Manzano bajo el foco de todas las sospechas. Las actuaciones inexplicables en el 11-M en las que aparece involucrada la unidad de los Tedax dirigida por él son tan numerosas que lo más inexplicable a estas alturas es que se le haya podido mantener en el cargo tanto tiempo.

Los análisis de los trenes

En la mañana del 11-M, los restos recogidos en los focos de explosión de los trenes hubieran debido ser llevados en primer lugar a la Brigada Provincial de Información, como marca el protocolo. Sin embargo, aquellos restos lo fueron a la unidad dirigida por Manzano, tal como denunció un tedax ante el juez Del Olmo.

El análisis de esos restos recogidos hubiera debido ser realizado por la Policía Científica, como también marca el protocolo. Sin embargo, los restos se analizaron en el laboratorio de la unidad dirigida por Manzano y esos análisis no fueron enviados al juez, sino que, en su lugar, Manzano sólo le envió a Del Olmo un informe resumen redactado seis semanas después de los atentados.

No acaban ahí las ocultaciones. En ese informe resumen se omitieron los nombres de los componentes químicos que se encontraron en los focos de explosión de los trenes. El único dato del que disponemos lo constituye, precisamente, unas palabras de Manzano en su comparecencia ante la Comisión 11-M: a preguntas de los comisionados, el jefe de los Tedax declaró por dos veces que en los focos de explosión había aparecido nitroglicerina. Sólo hay un problema: la nitroglicerina no forma parte de la Goma 2 ECO, así que si Manzano dijo la verdad en la Comisión, entonces toda la versión oficial se viene abajo.

Desde el Gobierno se intentó arreglar el entuerto diciendo que Manzano se había equivocado en su declaración ante la Comisión 11-M, porque no es experto en explosivos. Pero la negativa del Gobierno a exhibir los informes originales de análisis no hace sino corroborar las sospechas: en los trenes estalló algo distinto a lo que la versión oficial afirma.

La furgoneta de Alcalá

Los episodios de ocultación en los que aparece el nombre de Manzano no afectan sólo a los explosivos de los trenes, sino también a dos de las pruebas fundamentales de la versión oficial del 11-M: la furgoneta de Alcalá y la mochila de Vallecas.

En la furgoneta apareció un resto de Goma 2 ECO que Manzano sí que envió a analizar a la Policía Científica, junto con una muestra patrón extraída (según él) de un cartucho de este explosivo. El resultado de este análisis arrojó una conclusión curiosa: el resto encontrado era, en efecto, Goma 2, pero estaba contaminado con metenamina, un componente que se usa, entre otras cosas, para preparar explosivos militares.

Pero lo más extraño es que la muestra patrón enviada por Sánchez Manzano también estaba contaminada por ese mismo componente. La lógica nos dice, por tanto, que el resto encontrado en la furgoneta Kangoo y la supuesta muestra patrón no eran más que dos trozos de un mismo cartucho de explosivo. Sánchez-Manzano ocultó esta contaminación al juez Del Olmo, haciéndole creer que la metenamina forma parte de la composición de la Goma 2 ECO.

Sabíamos ya hace mucho que lo más probable era que el resto de Goma 2 ECO encontrado en la furgoneta de Alcalá habría sido introducido en dependencias policiales, porque los perros no lo detectaron mientras estuvo en Alcalá. Hace dos días se publicaba la noticia de que se falsificó la hora de entrada de la furgoneta Kangoo en el complejo policial de Canillas. La furgoneta entró en dependencias policiales una hora antes de que diera comienzo la inspección ocular oficial. Durante esa hora, la furgoneta estuvo, según los testigos, aparcada en la unidad dirigida por Manzano. ¿Fue ahí donde se pudo introducir ese resto de Goma 2 ECO, extraído probablemente de algún cartucho que los propios Tedax tuvieran como muestra patrón?

La 'mochila de Vallecas'

Con respecto a la mochila de Vallecas, se ocultó al juez Del Olmo durante cuatro meses una radiografía que mostraba que no podía explotar porque tenía dos cables desconectados. La existencia de esa radiografía fue denunciada al juez por el mismo subordinado de Sánchez Manzano que le alertó de la violación del protocolo en la mañana del 11-M.

Durante cuatro meses, Sánchez Manzano le había estado diciendo al juez que no se sabía por qué esa mochila de Vallecas había aparecido intacta, ya que todos los elementos funcionaban correctamente. Sin embargo, la radiografía hecha a la mochila antes de desactivarla mostraba que existía una conexión mal hecha: estaba preparada para no explotar.

Manzano tampoco alertó al juez de otro dato importante: el modelo de teléfono utilizado en la mochila de Vallecas no garantiza la corriente suficiente para que estalle el detonador del explosivo.

Asimismo, Sánchez Manzano ocultó al juez otro dato relativo a los análisis químicos. Cuando la Policía Científica analizó el explosivo encontrado en la mochila de Vallecas, se detectaron los cinco componentes básicos de la Goma 2 ECO, sin rastros de contaminación alguna. Aquello planteaba un problema: el explosivo de la mochila de Vallecas era diferente del explosivo supuestamente encontrado en la furgoneta Kangoo, porque aquél no estaba contaminado y éste sí. ¿Cómo se solventó la discrepancia? Muy sencillo: Manzano le envió al juez un informe diciéndole que en el explosivo de Vallecas también había aparecido metenamina.

Un cese anunciado

Desde que saltó el escándalo de la nitroglicerina, antes del verano, estaba claro que Sánchez Manzano tenía los días contados al frente de la Unidad Central de Desactivación de Explosivos y NBQ. La opinión pública comenzaba a exigir respuestas. Todos los sindicatos policiales habían exigido su cabeza. Sin embargo, Interior prolongó su agonía hasta antes de ayer.

Esa destitución no detiene, por supuesto, la exigencia de respuestas. Se aproxima el juicio del 11-M, que debería dar comienzo en primavera. Y, durante ese juicio, los abogados de las defensas y de las acusaciones tendrán que preguntar a Manzano. Quizá tengamos entonces la oportunidad de conocer algunas respuestas a los interrogantes que sus actuaciones han planteado. Él sabe mucho de lo que sucedió inmediatamente después de los atentados. La complicada trama de pruebas falsas desplegadas tras la explosión de los trenes se tambalea.

No es la credibilidad de Sánchez Manzano lo que se ha agotado, sino la de la versión oficial.

http://www.elmundo.es/diario/espana/2061894.html

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