11-M: LA CINTA DE CANCIENES/ La Trama Asturiana/ General Laguna/ Tirar de la manta/ Bombas con móviles/ Operación Serpiente

EDITORIAL
LA CINTA DE CANCIENES Y LOS LACIOS GALONES DEL GENERAL LAGUNA
Este periódico publica hoy la transcripción íntegra de la conversación que mantuvieron en el verano de 2001 el confidente Lavandero y un agente de Información de Gijón llamado Campillo. Su lectura pone los pelos de punta. No sólo es la prueba definitiva de que efectivamente el confidente avisó a la Guardia Civil de que Trashorras y Toro traficaban con Goma 2 y buscaban a alguien «que supiese montar bombas con móviles», sino que además aporta un nuevo dato, igual de estremecedor. El confidente también avisó de la intención de los asturianos de «marchar para Marruecos» en cuanto Toro saliera de la cárcel por la operación Pípol: «Ya lo tienen todo preparado para dirigir la cosa desde allí». Si, como todo indica, esa «cosa» era un atentado como el 11-M, cabría preguntarse qué ventaja podía tener organizarlo desde Marruecos. Una hipótesis es que, antes del 11-S, ya tuvieran contactos con núcleos islamistas.Más verosímil, sin embargo, es que en Marruecos tuviesen la protección y el apoyo para desarrollar sus planes.
En todo caso, ni ésta ni otras incógnitas pudieron en su día ser aclaradas porque la Guardia Civil y la Policía actuaron con una negligencia que produce vértigo. Dos sindicatos policiales pidieron ayer la «inmediata suspensión cautelar» en sus funciones del general Laguna y de su sucesor interino en la comandancia de Asturias, Fernando Aldea. Además denunciaron presiones a los agentes que se empeñaron en que la cinta llegara a la luz pública y que, como el propio Campillo, son quienes realmente representan el honor de la institución.
La comparación de la literalidad de la transcripción de la cinta con lo que declararon Laguna y Aldea ante la Comisión del 11-M debe desembocar, como mínimo, en la apertura de un expediente disciplinario. Ambos mandos se escudaron en la Policía, dando a entender que ésta se hizo cargo de la operación Serpiente aunque sabían perfectamente que no era cierto. Lavandero se lo había dejado claro a Campillo: «Fui a la Policía. La verdad es que me tomaron a coña. Sí, sí, todos de cachondeo riéndose». Asimismo, ambos infravaloraron la trascendencia de la información que recibieron.Aldea aseguró que se hablaba de tenencia «pero no de venta ni de tráfico» de explosivos, cuando lo cierto es que Lavandero había relatado con detalle cómo un día Trashorras le dijo que tenía que deshacerse de 400 kilos de Goma 2 «urgente», y como unos días después ya había colocado 200. Laguna, por su parte, afirmó que nunca recibió «denuncias de mineros que llevaban explosivos».¿O no sabía que Trashorras era minero? También dijo que la operación se abandonó porque el confidente era contradictorio y «parecía que les engañaba», descripción que no encaja para nada con la actitud sincera que éste demuestra en su conversación con Campillo.
Anoche, la dirección general de la Guardia Civil hizo pública una nota tan lamentable como inverosímil en la que viene a responsabilizar de la falta de resultados de las investigaciones tanto al agente Campillo -al que reprocha no haber incluido la expresión «bombas con móviles» en su informe- como al confidente Lavandero, al que atribuye falta de colaboración. Desde luego, cualquiera que lea las transcripciones no sacará esas mismas conclusiones de la actitud de ambos. Queda por explicar, además, por qué las cintas sólo se van a remitir ahora al juzgado, 25 días después de que fuera entregada a los mandos de la Guiardia Civil.
En todo caso, resulta inaudito que Laguna no actuara para desbaratar la trama asturiana del 11-M cuando él mismo ha reconocido que se enteró de las denuncias de Lavandero en febrero de 2003. Es decir, cuando ya conocía las de Nayo sobre la venta de explosivos a ETA por parte de los mismos Toro y Trashorras, y poco antes de saber por la UCO de las de Zouhier. Con esta trayectoria, resulta imposible entender, primero, que Laguna haya sido ascendido tras el 11-M y, segundo, que hoy siga luciendo esos galones de general, tan súbitamente lacios.
LA TRAMA ASTURIANA DEL 11-M
«Tirad de la manta hasta que salga todo»
PATRICIA DEL GALLO. Corresponsal
OVIEDO.- Tensa calma es lo que se respiraba ayer en los cuarteles de la Guardia Civil de Gijón y Cancienes tras la revelación de EL MUNDO de que en éste último había aparecido una casete en la que se demostraba que el cuerpo conocía desde 2001 el interés de Toro y Trashorras por montar bombas con móviles.
Los agentes releían las primeras páginas del diario sin darle aparentemente importancia. «Leemos todo lo que habla de nosotros y ya no nos sorprende nada». Sin embargo, el Sindicato Unificado de la Guardia Civil afirmaba que, desde ayer, en este cuartel «llueven chuzos de punta».
Y es que para los agentes de este pueblo asturiano no hay tregua.Primero se vieron asombrados por las revelaciones de una cinta que hablaba de los planes delictivos de Toro y Trashorras, más tarde vieron perplejos cómo sus mandos no hacían alusión al tema en su comparecencia ante la Comisión del 11-M, y ahora se ven sometidos a una caza de brujas.
Ayer, altos mandos de la Guardia Civil asturiana mantuvieron reuniones en Gijón y Oviedo, «no para depurar responsabilidades, sino para encontrar a quien ha filtrado la existencia de esa cinta».
«Tienen ganas de matar al mensajero». Así de contundente era el comentario de algunos miembros del sindicato. Desde ayer, todos los agentes de Cancienes están sometidos a una «gran presión», porque «saben que no pararán hasta que den con el que ha dejado a los mandos con el culo al aire».
El sindicato, que ratificó la información aparecida en EL MUNDO, sostiene que «alguien ha mentido en sus declaraciones ante una Comisión de Investigación y quizá por eso le daban mareos, porque sabía lo que se le venía encima».
Un ambiente similar se respiraba por la mañana en la comandancia de Gijón. «Hoy todos hablan de lo que publica el periódico, pero no sabemos nada; y aunque lo supiéramos, tampoco podríamos decirlo, esto es la Guardia Civil». Eso sí, bastaba una simple frase: «Vosotros seguid tirando de la manta hasta que salga todo».
Unos dicen que se ha demostrado que en la Guardia Civil «hay indicios de falta de profesionalidad». Otros van más allá: «En un cuerpo como éste, donde prima el honor, éste ha caído por los suelos».
Ahora algunos miembros del Instituto Armado esperan represalias con todo el que sepa algo sobre la cinta. «Se cortarán cabezas, pero porque esto haya salido a la luz, no porque, de haberse investigado a tiempo, se habría evitado una masacre como la del 11-M».
LA TRAMA ASTURIANA DEL 11-M / LAS REACCIONES
La Guardia Civil asegura que hasta ayer no supo que pretendían hacer bombas con móviles
MADRID.- La Dirección General de la Guardia Civil difundió a última hora de ayer un comunicado en el que asegura que el agente de Información Jesús Campillo realizó una transcripción incompleta de la cinta que grabó al confidente Lavandero. Añade que en la transcripción se omitía la referencia a que Trashorras le había preguntado si conocía alguien «que supiera montar bombas con móviles».
Según la Guardia Civil, una vez que se ha vuelto a escuchar la cinta han podido comprobar esta información. La nota -que da los nombres completos tanto del guardia civil de Cancienes que encontró la cinta como del confidente- reconoce que hasta ayer no se dio orden de enviar la cinta a la Audiencia Nacional pese a que el guardia la entregó a sus mandos el pasado 16 de octubre.
Este es el texto de la nota:
«La Dirección General de la Guardia Civil, ha ordenado hoy investigar con carácter urgente las circunstancias que rodean a la grabación realizada en agosto de 2001 por el agente Jesús Campillo Veiga.De acuerdo con las primeras informaciones recibidas en la tarde de hoy por el director general, esta cinta fue encontrada a mediados del año 2003 por el guardia del puesto de Cancienes (Gijón) [sic], David Robles Ramos, en el interior de un cajón de una mesa que había pertenecido al Servicio de Información de la Comandancia de Gijón.
La cinta fue grabada el 28 de agosto de 2001 por Jesús Campillo Veiga, del Servicio de Información de la Comandancia de Gijón, durante una entrevista con Francisco Javier Lavandero, quien dos días antes había realizado una llamada telefónica al COS de la Comandancia ofreciendo información sobre explosivos.
De esta cinta al día siguiente, el mismo agente realiza una única transcripción que obra en la misma Comandancia y que, al parecer, podría estar incompleta. El 16 de octubre de 2004 el guardia David Robles entrega la cinta a sus superiores. El Jefe de la Comandancia ordenó su escucha y su custodia.
En agosto de 2001 en esta grabación, según las informaciones remitidas al director general, F. Javier Lavandero asegura que alguien que se identificó como socio de Antonio Toro le señaló que quería deshacerse con urgencia de 400 kg. de Goma 2. Previamente, Antonio Toro le había enseñado en el maletero de un vehículo entre 40 y 50 kilos de Goma 2. Entonces decidió contárselo al Cuerpo Nacional de Policía. Posteriormente, se entera de que Toro ha sido detenido en el marco de la operación Pipol, en la que se incautaron drogas y explosivos y en la que fueron detenidas otras 20 personas.
Como consecuencia de la entrevista, entre septiembre y octubre de 2001 la Guardia Civil trató de identificar a los componentes del grupo de Antonio Toro y no se alcanzó ningún resultado, pues faltó la colaboración de Lavandero, quien alegó no haber vuelto a ver a ninguno de ellos, presuntamente detenidos en el marco de la operación citada anteriormente.
Se realizaron vigilancias durante estos meses en un establecimiento de compra-venta de vehículos usados y de importación situado en la localidad de Piedras Blancas. Apenas se constató actividad alguna porque los principales promotores fueron detenidos en la misma operación del Cuerpo Nacional de Policía. Durante ese tiempo se investigó a siete personas y se efectuaron diferentes seguimientos.
En noviembre de 2001 se decide finalizar el operativo, dado que las investigaciones se encontraban en punto muerto y que el CNP ya había incautado drogas y explosivos en la citada Operación Pipol.
En la información facilitada hoy, se asegura que escuchada nuevamente la cinta Lavandero dice: «Me preguntaron que si había alguien que supiera montar bombas con móviles». Esta expresión no aparece en la transcripción realizada por el guardia entrevistador el 29 de agosto de 2001.
La Dirección General de la Guardia Civil ya ha dado las instrucciones oportunas para que sea remitida la documentación concerniente (incluida la cinta) al juzgado central de instrucción nº 6 de la Audiencia Nacional».
LA TRAMA ASTURIANA DEL 11-M / LAS REACCIONES
Asociaciones de guardias civiles piden que se investigue a los mandos de Asturias
Exigen a Interior y a los tribunales que aclaren qué pasó con la cinta que Información grabó en 2001 - Denuncian que se está presionando a los agentes que escucharon la grabación y a sus familiares
FERNANDO LAZARO
MADRID.- Asociaciones de la Guardia Civil exigieron ayer con contundencia investigaciones, tanto a nivel político como judicial, para esclarecer posibles actuaciones irregulares en torno a la cinta que grabó la Guardia Civil en 2001 de la que se deduce que Antonio Toro y Emilio Suárez Trashorras intentaban montar bombas para activarlas por móviles, como las utilizadas en el 11-M.
Así, la mayoritaria Asociación Unificada de la Guardia Civil pidió la suspensión cautelar de funciones para los oficiales de Asturias que presuntamente tuvieron conocimiento de la existencia de esta grabación y no le dieron el cauce adecuado.
La AUGC indica que «de confirmarse la existencia de una cinta que demuestra que el personal de Información de la comandancia de Gijón tenía conocimiento de la implicación de Antonio Toro y de Emilio Suárez Trashorras en la venta de explosivos desde 2001, se pondría de manifiesto que el general Laguna, y el teniente coronel Fernando Aldea, jefe de la comandancia de Asturias, mintieron ante la Comisión parlamentaria o, en el mejor de los casos, ocultaron información trascendente que, indudablemente, dadas sus responsabilidades en aquellos momentos, tenían necesariamente que conocer».
La AUGC reclama al Ministerio del Interior «la inmediata suspensión cautelar de sus funciones al general Laguna, al teniente coronel Fernando Aldea, y al capitán José Antonio Bermejo, que ocupan directa y superior posición jerárquica sobre los guardias de Cancienes». «Miembros de este puesto y algunos familiares se han puesto en contacto con esta asociación y nos han trasmitido su inquietud, nerviosismo y preocupación. Hay constancia ya de presiones sobre estos guardias. Presiones encaminadas a dificultar la investigación de los hechos publicados y, en concreto, la existencia de la cinta magnetofónica citada».
Por su parte, la Unión Profesional de Guardias Civiles (UPGC) también reclama un «profundo esclarecimiento por parte de Interior en lo concerniente a las posibles negligencias en que pudieran haber incurrido los máximos responsables de la Guardia Civil en Asturias».
«Negligencia»
Considera que, «cuanto menos», ha existido negligencia por parte de estos mandos «en el ejercicio de sus funciones». «El respeto y memoria de las víctimas exige la urgente adopción de cuantas medidas sean precisas para esclarecer los comportamientos de quienes velan por la seguridad de la sociedad».
«Con independencia de la investigación interna, desde la UPGC entendemos que los hechos publicados requieren la inmediata apertura de una investigación judicial pues, indiciariamente, pudieran haber incurrido en supuestos constitutivos de ilícitos penales, ya que tanto el entonces coronel y en la actualidad general Laguna, como el teniente coronel Aldea, jefe de la comandancia de Oviedo, presuntamente mintieron u omitieron información trascendente».
Desde los partidos políticos, el PP coincidió en que algunos mandos no contaron todo lo que sabían a la Comisión de Investigación, informa Agustín Yanel. El diputado popular Vicente Martínez-Pujalte reclamó que, con carácter urgente, la cinta, «de extraordinaria importancia», sea remitida a la Comisión. Por contra, el diputado socialista Victorino Mayoral, además de decir que hay quien intenta «interferir» en la Comisión, acusó al PP de estar «soltando muchos conejos por ahí para ver si la gente se despista y coge un camino equivocado, pero todos los datos demuestran lo que pasó en España».
LA TRAMA ASTURIANA DEL 11-M / LAS DECLARACIONES ANTE LA COMISION
«Estuvieron un mes o dos con la 'operación Serpiente' y no se llegó a ninguna conclusión»
Exigen a Interior y a los tribunales que aclaren qué pasó con la cinta que Información grabó en 2001 - Denuncian que se está presionando a los agentes que escucharon la grabación y a sus familiares
FERNANDO LAZARO
MADRID.- Asociaciones de la Guardia Civil exigieron ayer con contundencia investigaciones, tanto a nivel político como judicial, para esclarecer posibles actuaciones irregulares en torno a la cinta que grabó la Guardia Civil en 2001 de la que se deduce que Antonio Toro y Emilio Suárez Trashorras intentaban montar bombas para activarlas por móviles, como las utilizadas en el 11-M.
Así, la mayoritaria Asociación Unificada de la Guardia Civil pidió la suspensión cautelar de funciones para los oficiales de Asturias que presuntamente tuvieron conocimiento de la existencia de esta grabación y no le dieron el cauce adecuado.
La AUGC indica que «de confirmarse la existencia de una cinta que demuestra que el personal de Información de la comandancia de Gijón tenía conocimiento de la implicación de Antonio Toro y de Emilio Suárez Trashorras en la venta de explosivos desde 2001, se pondría de manifiesto que el general Laguna, y el teniente coronel Fernando Aldea, jefe de la comandancia de Asturias, mintieron ante la Comisión parlamentaria o, en el mejor de los casos, ocultaron información trascendente que, indudablemente, dadas sus responsabilidades en aquellos momentos, tenían necesariamente que conocer».
La AUGC reclama al Ministerio del Interior «la inmediata suspensión cautelar de sus funciones al general Laguna, al teniente coronel Fernando Aldea, y al capitán José Antonio Bermejo, que ocupan directa y superior posición jerárquica sobre los guardias de Cancienes». «Miembros de este puesto y algunos familiares se han puesto en contacto con esta asociación y nos han trasmitido su inquietud, nerviosismo y preocupación. Hay constancia ya de presiones sobre estos guardias. Presiones encaminadas a dificultar la investigación de los hechos publicados y, en concreto, la existencia de la cinta magnetofónica citada».
Por su parte, la Unión Profesional de Guardias Civiles (UPGC) también reclama un «profundo esclarecimiento por parte de Interior en lo concerniente a las posibles negligencias en que pudieran haber incurrido los máximos responsables de la Guardia Civil en Asturias».
«Negligencia»
Considera que, «cuanto menos», ha existido negligencia por parte de estos mandos «en el ejercicio de sus funciones». «El respeto y memoria de las víctimas exige la urgente adopción de cuantas medidas sean precisas para esclarecer los comportamientos de quienes velan por la seguridad de la sociedad».
«Con independencia de la investigación interna, desde la UPGC entendemos que los hechos publicados requieren la inmediata apertura de una investigación judicial pues, indiciariamente, pudieran haber incurrido en supuestos constitutivos de ilícitos penales, ya que tanto el entonces coronel y en la actualidad general Laguna, como el teniente coronel Aldea, jefe de la comandancia de Oviedo, presuntamente mintieron u omitieron información trascendente».
Desde los partidos políticos, el PP coincidió en que algunos mandos no contaron todo lo que sabían a la Comisión de Investigación, informa Agustín Yanel. El diputado popular Vicente Martínez-Pujalte reclamó que, con carácter urgente, la cinta, «de extraordinaria importancia», sea remitida a la Comisión. Por contra, el diputado socialista Victorino Mayoral, además de decir que hay quien intenta «interferir» en la Comisión, acusó al PP de estar «soltando muchos conejos por ahí para ver si la gente se despista y coge un camino equivocado, pero todos los datos demuestran lo que pasó en España».
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