
MERCADOS
AQUELLOS PENOSOS AÑOS
En los primeros seis meses de 1945, el paro creció en España un 28%. La autarquía sumió al país en un profundo bache del que tardaría casi una década en salir. El fatídico año se cerró con una caída del PIB del 6,8% y más de 27 millones de cartillas de racionamiento repartidas entre la población. La miseria obligó a miles de familias, como la de la foto, a buscar una oportunidad en las calles de Madrid y otras grandes ciudades.
Una década perdida en dos años
>Balance / España llega al segundo aniversario de la crisis con 115.000 empresas y 1,3 millones de empleos destruidos. Es, de lejos, la peor
contracción del PIB desde la recesión de 1945.
FRANCISCO NÚÑEZ
En julio de 2007, después de un ciclo de 10 años con un crecimiento medio por encima del 3% del PIB, la economía española comenzó a hacer aguas. La «desaceleración» mostró sus primeras dentelladas. Se produjo el primer repunte del paro, sobre todo en la construcción, y se detectaron los primeros síntomas de nerviosismo en los mercados financieros y bursátiles de que se avecinaba una borrasca de grandes dimensiones. El fenómeno subprime ya había estallado a finales de 2006 en los mercados de las titulizaciones. Y mostró sus fauces el 18 de julio de 2007, cuando Bearn Stearns anunció la quiebra de dos fondos de inversión contaminados por las hipotecas basura. El Gobierno tardó doce meses en reconocer la situación. Ahora, en plena recesión, la peor de los últimos 64 años, la crisis cumple dos años. La estadística es cruel. Después de 108 ¿medidas? del
Plan E anticrisis de Zapatero, han desaparecido 114.816 empresas y 1,3 millones de empleos. Hay 1,6 millones de parados más. El déficit llegará este año al 10% y aumenta la deuda. El miedo de las familias ha constreñido el consumo y la inversión a tasas negativas desconocidas. Y la contracción del PIB se acerca al -4%. Desde 1945, en pleno aislamiento de la autarquía franquista y con el PIB creciendo al -6,8%, no se producía una caída tan abrupta.
Hace 24 meses, cuando la economía crecía a tasas del 3,9%, saltaron casi al mismo tiempo las dos alarmas que adelantan siempre los cambios de ciclo. El paro repuntó en su conjunto en 5.000 personas (12.000 en la construcción y 1.000 tanto en la industria como en la agricultura) mientras que en la Bolsa hizo acto de presencia la alta volatilidad.
Desde entonces muchas cosas han pasado con la crisis internacional como testigo, que ha servido de paso como excusa política para ocultar la realidad de la economía real. El saldo no puede ser más negativo. En dos años, sobre todo en el último, se ha destruido el avance de los 10 ejercicios
precedentes, frente a lo que opinaba Zapatero el 6 septiembre de 2007, cuando los bancos centrales ya estaban inyectando ingentes cantidades de dinero para evitar el colapso del sistema financiero. «La economía española está preparada para afrontar las turbulencias económicas que se avecinan y demostrará su fortaleza en los próximos meses», señaló. Días después auguró: «la crisis de Estados Unidos no afectará a España en absoluto».
Hace dos años, el PIB crecía al 3,9%, y ahora la diferencia es de casi siete puntos. En el primer trimestre de 2009 alcanzó el -3% (último dato oficial). El Gobierno, sin embargo, sitúa este decrecimiento en el 3,6% de media para todo el año. Mientras, el FMI lo fija en el 4% y la OCDE en el 4,2%. Desde hace 64 años no se producía una caída similar.
Mientras, la demanda, que a mediados de 2007 subía al 4,9%, ahora está en el -5,3% y alcanzará el -6% a lo largo del ejercicio. Sus dos componentes registran tasas negativas históricas. El consumo ha pasado en este periodo del 4,1% al -4%, y la
inversión del 5,8% al -13,1%. En ninguna crisis anterior se había visto un descenso tan vertical.
En julio de 2007, 1.423.421 empresas cotizaban a la Seguridad Social. Ahora, el censo es de 1.308.605, un 9% menos. Se han volatilizado 114.816 sociedades. De ellas, 51.086 ejercían su actividad en los servicios; 44.243 en construcción; 15.149 en industria; y 4.338 en la agricultura.
Además, el paro se ha llevado por delante a 2,5 millones de trabajadores (según la EPA). Y sigue aumentando a pesar de que las estadísticas sobre el paro registrado hayan dado un respiro por el parche del Plan de Inversión Local, que concluye en otoño. La tasa de desempleo alcanzó en mayo, según Eurostat, el 18,7% (en dos años ha aumentando en casi 11 puntos). Es decir, el paro oficial afectó ese mes a 4.400.000 personas.
Los expertos dicen que el desempleo seguirá creciendo al menos durante cuatro años más. En la crisis de 1993, por ejemplo, la sangría del paro duro cinco años (hasta
1998).
En julio de 2007 estaban afiliados 19,3 millones de trabajadores al sistema público. Ahora hay 1,3 millones menos (un 6,4%). Son los puestos de trabajo que se han destruido. Hay cuerda todavía para rato, ya que en la última recesión, la de 1993, la economía tardó en crear empleo más de dos años.
Casi un millón de estos empleos pertenecían a los asalariados, que han dejado de pagar impuestos o dejarán de hacerlo cuando dejen de cobrar el paro (el gasto en prestaciones ha subido un 122%, mientras que el número de beneficiarios ha crecido un 91%). No hay que olvidar que los ingresos del Estado provienen sustancialmente del IRPF y del consumo (IVA).
Hace dos años, el Gobierno recaudaba mucho más (10,9%) de lo que gastaba (un 9,7%). El superávit de las cuentas públicas era de 7.524 millones en julio. Sin embargo, en mayo de 2009 (último dato disponible) recaudó mucho menos (-15,7%) y gastó mucho más (14,2%). El déficit es de 19.543 millones. El argumento
político es que se debe al coste del Plan E. Sin embargo, la Comisión Europea lo sitúa en el 2,2% del PIB para este año y el déficit va a llegar al 10%. El Ejecutivo quiere financiarlo en su mayor parte con una subida de impuestos, que retraerá las posibilidad de salida de la crisis. Mientras, se está echando mano de emisiones de deuda pública, que está drenando liquidez al sector financiero y a la vez a empresarios y particulares. Por ejemplo, si la financiación a las Administraciones Públicas decrecía en 2007 un 6,9%, ahora aumenta un 26,2% (hasta abril).
Además, el PIB per cápita, que permite comparar el nivel de riqueza de los españoles con otros países, ha bajado después de 10 años de aumento progresivo. Si en 2007 España tenía una media del 105% (frente al 100 de media la Europa de los 27 y del 111 de la zona euro(, en 2008 ha bajado peldaños. La renta se situó en el 103, dos puntos menos, frente al 100 de la Europa de los 27 y el 109 de la eurozona.
¿Hay brotes verdes? Según el último informe del Banco de España, «lo peor ya ha pasado», pero hasta el primer trimestre de 2010 el PIB no se registrará crecimiento alguno (en tasa intertrimestral). El FMI prevé un decrecimiento en este año del 0,8% en tasa anual. Dependerá de lo que suceda en Estados Unidos y, sobre todo, en los países europeos.
José Carlos Díez, economista jefe de Intermoney, opina que incluso ese pequeño avance puede adelantarse al cuarto trimestre de 2009. «Aunque la tasa anualizada sigue siendo negativa, la caída de las ventas
minoristas se ha estabilizado en mayo y lo mismo ha sucedido con la producción industrial», señala.
En cuanto a las exportaciones, el descenso es ya de un 10% frente al 25% de febrero. Para Díez, el dato «más determinante» de que la contracción ha empezado a suavizarse es que sigue habiendo destrucción de empleo, pero «bastante inferior». Por ejemplo, en afiliación se ve que en enero desaparecieron 180.000 puestos y en junio sólo 25.000.
Además, añade, «las previsiones para Europa son mejores y tirarán de España y de sus exportaciones». Sin embargo, aunque el PIB trimestral aumente, el escenario futuro seguirá siendo difícil por la debilidad de la demanda interna. «El consumo -el motor más importante porque genera actividad y tira de la inversión- no se recuperará hasta que crezca el empleo y la gente pierda el miedo a consumir», concluye Díez.
PRIMER APOYO
LOS DATOS
18,7%es el porcentaje de trabajadores mayores de 16 años que se encontraban en paro en mayo, según la EPA. Lo que supone 4.400.000 personas. Desde que comenzó la crisis hace dos años, casi 2,5 millones de personas han sido expulsadas del mercado laboral.
115.000 empresas, un 9%, han desaparecido en este periodo, 100.000 de ellas pertenecían a los sectores de los servicios y la construcción. En julio de 2007, cotizaban a la Seguridad Social 1.423.421 sociedades. La cifra actual es de 1.308.605.
1,3 millones de empleos se han destruido en los últimos 24 meses, el grueso de ellos en el último año. A mediados de 2007 se creaba empleo a tasas del 3,4% y ahora se destruye a un ritmo del 6,4%. La Seguridad Social tenía 19,3 millones de afiliados y ahora registra 18 millones.
-4% es la contracción del PIB que prevé el FMI. La semana próxima se conocerá el dato del segundo trimestre. En el primero, la economía cayó un 3%, lo que significa que desde el inicio de la desaceleración, el PIB se ha reducido en casi siete puntos.
-5,3% es la caída de la demanda interna en el primer trimestre frente a la subida que registraba a mitad de 2007 del 4,9%. El consumo y la inversión caen a tasas del 4% y 13,1%, más de ocho y 19 puntos que hace dos años.
19.543 millones de euros es la cifra de déficit hasta mayo de 2009. En 2007, el superávit alcanzaba los 7.524 millones.
> LAS CIFRAS DEL PARO
4,4 millones es el número de trabajadores que se encontraban sin empleo en mayo, según la Encuesta de Población Activa. El paro registrado ha subido un 81% desde que comenzó la crisis en julio de 2007.
122% El gasto en prestaciones ha subido hasta los 2.589 millones de euros, mientras que el número de beneficiados ha crecido un 91%.
6,4% Es lo que ha caído el número de afiliaciones en dos años.
> OPTIMISMO
Zapatero en 2007: «La economía está preparada para afrontar las turbulencias económicas que se avecinan y demostrará su fortaleza en los próximos meses».
> PESIMISMO
Los expertos aseguran que el paro seguirá creciendo, al menos, durante los cuatro próximos años. Por ejemplo, en 1993, cuando se produjo la última gran crisis económica, la sangría del desempleo duró cinco años, hasta 1998. Por tanto, las expectativas son muy desalentadoras.
> EMPRESAS
EN JULIO DE 2007... Las empresas de servicios que han sobrevivido a la crisis son 976.295, frente a los 1,02 millones que había en el mismo periodo de 2007, lo que supone una caída del 5% en tan sólo dos años.
CONSTRUCCIÓN... Un 20% de las compañías en este sector ha desaparecido y sólo han subsistido 190.000.
INDUSTRIA... Han desaparecido 15.149 empresas, mientras que en el sector agrario lo han hecho 4.318 sociedades.
> MENOS 'BROTES'
Pedro Solbes reconoció el pasado lunes que, a pesar de la mejora de algunos indicadores, afirmar que «todo ha terminado» es una posición «excesivamente optimista».
> RECUPERACIÓN
BANCO DE ESPAÑA. La institución sitúa la recuperación para el primer trimestre de 2010.
FMI. La contracción de la economía española para 2009 se prevé del 4% y será de las últimas en recuperarse.
OCDE. Prevé una caída del PIB del 4,2% para finales de 2009.
> INTERVENCIONISMO
786.000
La administración estadounidense ha destinado nada menos que 786.000 millones de dólares a impulsar la economía a través de diferentes planes de estímulo.
90.000 millones. Es la aportación del Estado español al fondo creado para reestructurar el sector financiero.
50.000 millones ha dedicado el Gobierno británico sólo a capitalizar las entidades financieras.
> AL LÍMITE
General Motors. El pasado jueves, la Justicia estadounidense aprobó, in extremis, el plan de venta de activos de la multinacional automovilística. Una decisión en contra habría abocado al 'gigante' a la mayor quiebra de la historia empresarial.
> PAÍSES EMERGENTES
CHINA. Según el FMI, este país tirará de la economía mundial en 2010, junto con la India. Estos gigantes asiáticos crecerán el año que viene un 8,5% y un 6,9%, respectivamente.
LATINOAMÉRICA. Las previsiones de crecimiento para la región en 2010 también son optimistas, con un 2,3%.
> EUROPA DEL ESTE SE DESINFLA
Rusia... El FMI estima que la economía rusa se contraerá en 2009 cerca del 7%, frente a los crecimientos espectaculares de los últimos años. Para 2010 se espera, sin embargo, una recuperación y que crezca un 1,5%.
2010... Por su parte, el PIB del bloque de naciones de Europa del Este caerá a un -5,5% el año que viene, en compararción con la subida del 6% registrada en 2008.
> ESPERANZA
Plan de choque. Los esfuerzos de Barack Obama darán sus frutos. Se espera que EEUU sea la primera economía occidental en salir de la recesión: crecerá el 0,8% en 2010.
> EL G-20
Decepción. La cumbre celebrada en Londres en abril para intentar dar soluciones que sacasen al mundo de la crisis no fue muy fructífera, ya que de ella no salieron planes concretos.
Expectativas. Las miras están ahora en la reunión que se celebrará en Pittsburgh (EEUU) en septiembre.
> EL 'BIG BANG' DE LA CRISIS
Primer aviso. El 14 de marzo de 2007, la Asociación de Bancos Hipotecarios de EEUU advierte de que el número de impagos registra su cota más alta en siete años.
18 de julio. Bearn Stearns declara en quiebra dos de sus fondos de inversión. Este anuncio marca el inicio de la crisis 'subprime'. A partir de ese momento, otras entidades financieras empezaron a reconocer que habían colocado dinero en las hipotecas 'basura'. Tres semanas más tarde, los bancos centrales acudieron al rescate.
> EL BCE ACTÚA
9 de agosto de 2007. El Banco Central Europeo aprobó la primera inyección de dinero para la banca en esta fecha, entregando 94.841 millones de euros a las entidades financieras para evitar un colapso por falta de liquidez.
> GRANDES QUIEBRAS
Northern Rock. El 22 de febrero de 2008, el Gobierno británico decidió nacionalizar el banco Northern Rock ante el riesgo de una quiebra inminente.
Lehman Brothers. En septiembre del mismo año, el banco de inversión estadounidense se declaró en quiebra con 600.000 millones de deuda.
> PRIMER 'PINCHAZO' EN ESPAÑA
10%
Es la tasa de morosidad que alcanzaba Caja Castilla La Mancha poco antes de su intervención por el Banco de España, el pasado marzo.
1.882 millones. Es el importe de los créditos de dudoso cobro que acumulaba la entidad financiera cuando el gobernador de la institución, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, decidió actuar.
94,2%. Es el crecimiento que registró la morosidad de la caja durante los 12 meses anteriores a su intervención.
> INYECCIÓN HISTORICA
200.000 millones de dólares tuvo que inyectar el Tesoro de EEUU a Freddie Mac y Fannie Mae. La quiebra de las dos firmas habría colapsado el sistema hipotecario del país.
> MADOFF, CONDENADO
La crisis también destapó el mayor fraude financiero de la historia. Bernard Madoff, uno de los más existosos inversores de Wall Street, fue detenido el 12 de diciembre de 2008 acusado de estafar 50.000 millones de dólares. Hace dos semanas fue condenado a 150 años de cárcel.
> LOS TIPOS, EN MÍNIMOS
1%. El pasado mes de mayo, el Banco Central Europeo rebajó los tipos de interés hasta el nivel más bajo de la historia.
0,25%. La política monetaria que ha aplicado la Reserva Federal es más agresiva aún. Los tipos en EEUU están en el 0,25%.
5,27%. El recorte del precio del dinero ha tenido un impacto positivo en las hipotecas. En España, el Euribor cerró junio en el 1,61%, lo que conlleva un ahorro de 310 euros mensuales para una hipoteca media.
> PÉRDIDAS RÉCORD
A principios de la pasada primavera, el director del FMI, Dominique Strauss-Khan, cifraba en un billón de dólares las pérdidas acumuladas por la banca.
> NUEVO CAPITALISMO
La crisis económica ha abierto el mayor debate sobre las virtudes del capitalismo desde que Adam Smith planteara por primera vez sus ideas. Algunos gurús, como el analista del Financial Times Martin Wolf, han llegado incluso a afirmar que el libre mercado ha muerto para siempre
Así sobrevivió España a la hecatombe de 1945
La economía no caía por debajo de los niveles actuales desde el fin de la II Guerra Mundial, cuando se hundió un 6,8%. Por F.Núñez En 1945, justo al acabar la Segunda Guerra Mundial, la autarquía y el aislamiento internacional provocado por la neutralidad en el conflicto llevó a la economía a tasas del -6,8%. En 2009, el modelo de mercado del ladrillo y del consumo por un lado, y la globalización por otro situará el crecimiento del PIB en tasas negativas del 3,6% a ojos del Gobierno y por encima del 4% según las estimaciones del FMI o de la OCDE.
Aunque la diferencia es sustancial, los efectos internacionales sobre la economía española son evidentes. En 1945 la cerrazón dificultó una salida de la recesión, que se prolongó durante años hasta que en 1959 comenzó la liberalización y la apertura al exterior de los planes cuatrienales de estabilización. Y ahora, la internacionalización de la economía de nuevo es la única oportunidad que existe para esa salida.
Lo único que coincide en ambas épocas, salvando todas las distancias, es que mientras que en aquellos años el régimen franquista no quiso devaluar la divisa y salir al exterior, porque los dirigentes no podían reconocer la debilidad de la moneda nacional (la peseta), ahora tampoco se puede hacer porque España no tiene política monetaria y se encuentra en el mercado único del euro.
En aquel momento, el modelo de crecimiento era la agricultura, que acaparaba el 50% del empleo. Ahora lo es el sector servicios, que representa el 60% del PIB y que ocupa al 60% de la población activa. En 1945 la construcción era exigua. Hoy representa el 18% del PIB y ocupa al 13% de la población. En realidad, el ladrillo, por su incardinación en el sector de los servicios, genera una actividad del 40% en la estructura productiva.
En 1945 la economía sufrió un duro golpe. Desde el fin de la Guerra Civil, España, con la agricultura como motor de la economía, se había beneficiado de sus exportaciones de trigo a los países de la contienda mundial mientras cubría las necesidades nacionales mediante la importación de contingentes de Argentina. Pero Francia, que había participado en la Guerra Mundial, le comió el terreno y copó el mercado del cereal.
A la autarquía del régimen franquista, pletórica de intervencionismo económico con el sometimiento al sector privado al dictado del Estado para atajar cualquier injerencia procedente del extranjero, se unió algo más grave: el aislamiento y ostracismo al que fue sometido el país por la comunidad internacional. España fue excluida de los esfuerzos de reconstrucción europea del Plan Marshall estadounidense, que se hizo efectivo en los años siguientes.
La economía racionada y autosuficiente llevó irremediablemente a un profundo estancamiento económico. Tres fueron las características de aquellos años autárquicos: el excesivo peso del sector agrícola, las barreras de las importaciones mediante elevados aranceles y cuotas de importación, y un saldo comercial con el exterior muy deficitario.
Unos años antes fue cuando Franco encargó a Juan Antonio Suanzes la idea de centralizar el poder económico, para cambiar de modelo, y dar forma al engrandecimiento industrial del país, absorbiendo de paso cualquier iniciativa privada. Se multiplicaron los instrumentos de regulación e intervención y se mantuvo a ultranza el tipo de cambio de la peseta por razones de prestigio nacional. Mientras, los países europeos decidieron devaluar y las pocas oportunidades de exportación se consumieron mientras crecía la demanda de las importaciones. El déficit comercial se disparó y se redujeron drásticamente las reservas de divisas.
En aquel momento, la situación fue dramática. España tenía 26,9 millones de habitantes y había 27,8 millones de cartillas de racionamiento. El paro subió un 28% en seis meses hasta 163.759 personas (sobre todo en el campo, donde aumentó un 52%). Además, los sueldos estaba tasados: un albañil sólo podía ganar 14,64 pesetas por jornada y un aprendiz, 6,58 pesetas. Los ingresos del Estado eran de 10.651 millones de pesetas y los ingresos de 10.544 millones. Pero la partida de gastos extraordinarios llegó a los 26.583 millones. La deuda total del Estado alcanzó los 49.314 millones.
Sólo a partir de 1959, con el compromiso de liberalizar la economía, llegó la ayuda norteamericana con la contrapartida de la instalación de bases militares. Es cuando comenzó el proceso de apertura con la industria como nuevo modelo productivo.
De cualquier forma, la recesión de la actualidad se parece más a la de 1993. Pero de ésta se salió devaluando y ahora no se puede. Hay que recomponer un modelo de crecimiento y eso tarda. Entonces, la inversión acumuló hasta 10 trimestres consecutivos de descenso y registró tasas negativas muy abultadas. Sin embargo, la caída del consumo sólo duró cuatro trimestres. Ahora, se superará esa cifra. La demanda nacional aportó entonces seis trimestres en tasa negativa. Y ahora, se puede llegar hasta ocho como mínimo.
Además, el consumo público (gasto) fue mucho más moderado. Sin embargo, este año avanzará a tasas superiores del 6%. Por todo esto, hay que pensar que la crisis va para largo, aunque el PIB empiece a registrar tasas positivas intertrimestrales
Opinión del experto
Reflexiones sobre la crisis TOM BURNS MARAÑÓN
Hay un tiempo para cada reto y cada edad ha de responder de distinta manera al desafío de una crisis económica. Para simplificar, hablemos de tan solo tres edades: la juventud, la mediana edad y esa que uno reconoce porque el saludo suele ser «que bien te veo». En las circunstancias depresivas actuales, el deber de quienes tienen el sol ya a la espalda es volver al pueblo e instalarse en los cuarteles del invierno de su vida, apoyando a quienes les siguen. Si pueden regenerar el huerto ancestral, tener gallinas y criar cerdos, bien. Si pueden cuidar de sus nietos en las vacaciones, mejor. La respuesta de la juventud es estudiar con esfuerzo, adquirir con entusiasmo todo tipo de idiomas y las habilidades propias de la sociedad del conocimiento, y salir al extranjero a lavar platos, que es lo que hicieron hace 30 años muchos españolitos.
Más complejos son los desafíos de la mediana edad, con cargas de hijos y de hipotecas, según van bajando escalones: recorte de sueldo primero, pérdida de empleo después y finalmente imposibilidad de seguir cobrando el paro. Al descender cada peldaño saben que los primeros brotes verdes que se divisan son chupones y demás malas hierbas, y que el ascenso hacia la reconstrucción de su hacienda será largo y penoso. Al igual que los jóvenes, han de estar dispuestos a todo y su reto particular consiste en identificar oportunidades para actuar como autónomos porque la hora de éstos ha llegado. Para acertar con la salida profesional más idónea han de hacer uso de su mejor patrimonio: su red de relaciones y su experiencia.
Y queda una última reflexión, que es la más importante. Nada o muy poco se podrá hacer mientras persista la mentalidad funcionarial de las AA.PP. En todos sus niveles, la autoridad ha de abrir la economía de par en par como se hace con un ventanal por la mañana para dejar entrar la fresca. Ha de eliminar una burocracia que se nutre de licencias y dejar respirar al emprendedor cuando apuesta por reinventarse a golpe de innovación. Ha de confiar en él en lugar de ponerle trabas y coserle a impuestos. Se ha de poder lanzar un nuevo negocio en cuestión de días en lugar de meses y hasta años
> BALANCE INTERNACIONAL
Una crisis muy benévola con sus creadores El sector financiero ha causado mucha destrucción en la economía norteamericana, pero nadie le ha pedido explicaciones todavía.
PABLO PARDO
/ Washington
Fue sólo una noticia perdida el 18 de julio de 2007. The New York Times tituló «Bear Stearns dice que los hedge funds golpeados tienen poco valor», y liquidó la noticia con un artículo de apenas 721 palabras, una extensión ridícula para lo habitual en el diario. No fue el único en darle poca importancia. Bloomberg se limitó a explicar que «Bear Stearns informa a los inversores de los fondos de que 'No queda valor'».
Efectivamente: el más conservador de los dos fondos -llamado Fondo de Estrategias de Crédito Estructurado de Alto Grado- había perdido el 91% de sus activos; el más agresivo -el Fondo Apalancado Reforzado de Estrategias de Crédito Estructurado de Alto Grado-, todo. Al ser hedge funds, no estaban garantizados por el Estado, de modo que los inversores iban a perder la totalidad de sus inversiones. En total, se habían evaporado unos 1.500 millones de euros.
Pero el mercado no se dio por enterado. Los dos fondos que se habían colapsado invertían en un tipo de activos poco conocidos: bonos basados en hipotecas titulizadas. O, según su nombre oficial, Obligaciones de Deuda Colateralizadas (CDOs, según sus siglas en inglés). Eran activos exóticos y poco líquidos. Pero se les suponía una gran solvencia. A fin de cuentas, las agencias de calificación de riesgos -fundamentalmente las estadounidenses Standard and Poor's y Moody's, y la francesa IBCA- habían dado la nota máxima de solvencia a unos 25.000 tipos de activos de esas características. Así que el 19 de julio el Dow Jones rompía la barrera de los 14.000 puntos. Dos días después, Financial Times sentenciaba en otro titular: «La fiesta dista mucho de haberse terminado para los fondos alternativos».
La fiesta, sin embargo, ya se había acabado, aunque nadie quería verlo. El colapso de aquellos dos fondos marcó el inicio de lo que primero fue la crisis de las hipotecas basura y luego acabó convirtiéndose en la mayor catástrofe financiera y económica del mundo desde la Gran Depresión. Sólo el año pasado cerraron 200 hedge funds en Estados Unidos, que habían llegado a gestionar un total de 60.000 millones de euros, según datos de la consultora HedgeFund Intelligence.
Sin embargo, la crisis ha sido sorprendentemente benévola con este tipo de empresas. Igual que lo ha sido con los bancos y con otras instituciones financieras. Dos años después del estallido de la crisis, el marcador de los ganadores y perdedores de la catástrofe es sorprendente.
Bancos, hedge funds, fondos de capital-riesgo y agencias de rating siguen desarrollando sus actividades más o menos como si no pasara nada. Acaso porque, como le gusta decir al físico reconvertido en analista financiero -y director del Programa de Ingeniería Financiera de la Universidad de Columbia- Emanuel Derman, nunca se puede subestimar el prestigio que genera la capacidad de causar destrucción.
El sector financiero ha causado destrucción, pero nadie le ha pedido explicaciones. Los bancos han sido parcialmente nacionalizados, pero sus directivos permanecen al frente de las entidades que llevaron a la ruina. Es algo que, por ejemplo, no pudo lograr Rick Wagoner, el ex presidente de General Motors, que fue cesado directamente por orden de Barack Obama dos meses antes de que el Estado asumiera el control de la empresa. El sector manufacturero se ha visto tremendamente dañado por esta crisis. Lo mismo que los hombres: en Estados Unidos, el 82,5% de los empleos perdidos estaban ejercidos por varones.
Estos dos años de crisis también han generado algunos ganadores inesperados. Por ejemplo, el dólar. A la vista de las críticas formuladas por el Gobierno chino esta semana en la cumbre del G-8 en la localidad italiana de L'Aquila acerca de la necesidad de los países de diversificar sus reservas de divisas, podría parecer que el dólar está perdiendo peso en beneficio del euro en la economía internacional.
Pero, en realidad, está pasando lo contrario. La crisis ha frenado la tendencia del euro a desplazar al dólar como divisa de reserva que se había iniciado en 1999 con el lanzamiento de la moneda europea. De hecho, antes de que estallara la crisis, el 65% de las reservas de los bancos centrales del mundo estaban en dólares y el 25% en euros.
En el primer trimestre de este año -que es hasta donde llegan las estadísticas de la institución- el porcentaje era, respectivamente, del 64,9% y del 25,8%, según datos del FMI. La crisis que nació en EEUU ha supuesto, paradójicamente, un parón en la pérdida de poder del dólar.
Al contrario que al euro, la crisis no ha frenado el creciente poder de los llamados BRIC, es decir, el grupo formado por Brasil, Rusia, India y China, que ha celebrado incluso su primera cumbre y ha hecho que EEUU haya decidido dar la puntilla al G-8 para pasar el testigo al G-20, un grupo que refleja mejor la composición de la economía mundial en el siglo XXI.
Los BRIC, de hecho, están empezando a exportar su modelo económico, que se basa en un intervencionismo del Estado en la economía mucho mayor que lo que estábamos acostumbrados en Occidente. Como señalaba el presidente de la consultora Eurasia Group, Ian Bremen, en el mes de mayo en un artículo publicado en Foreign Affairs, «Hasta hace poco, Nueva York era la capital financiera del mundo. Ahora ya no es ni siquiera la capital financiera de Estados Unidos. Esa distinción corresponde a Washington, donde el Congreso y el Ejecutivo adoptan decisiones con un impacto en el largo plazo en el mercado a una escala que no se había visto desde los años 30».
Sin embargo, y a pesar del poder de los gobiernos, las empresas que crearon la crisis siguen operando sin ningún control. Acaso el resultado más sorprendente de esta crisis haya sido la capacidad de las instituciones financieras de crear una catástrofe, tomar fondos públicos para salir de ella, y luego exigir a los Gobiernos que nos regulen sus actividades.
El sector de los hedge-funds, por ejemplo, está combatiendo, con relativo éxito, los intentos de la Administración Obama para regularlo. De hecho, los hedge funds -el grupo al que pertenecieron los dos fondos que se hundieron el 18 de julio de 2007- se oponen incluso a que haya un registro en el que tengan que apuntarse con carácter obligatorio, lo que ha llevado a Robert Sloan, un asesor de varios fondos de ese tipo, a preguntarse: «¿Qué otra empresa en el mundo no quiere registrar su nombre y su número? ¿La mafia?».
La resurrección de los 'bonus'
BAB. O sea, 'bonuses are back'. Ésa parece ser la consigna del verano en Londres y Nueva York. A medida que el sector financiero se ha ido restableciendo, los bancos han vuelto a sus viejas prácticas. El mes pasado, Barclays pagó 1.200 millones de dólares (860 millones de euros) a 410 de sus empleados, según el diario británico 'The Guardian'. El deseo de evitar todas las limitaciones en la remuneración de los directivos es una de las razones que ha impulsado a once bancos estadounidenses a devolver los 49.000 millones de euros que habían recibido del Estado en noviembre. Incluso Citigroup, que tiene un 34% de su capital en manos del Estado, ha esquivado las regulaciones elevando el salario de sus empleados en un escalofriante 50%. Según 'The New York Times', esa medida implica que los empleados de Citigroup en EEUU cobrarán en promedio lo mismo que en 2008
> LAS CIFRAS DEL PARO
> OPTIMISMO > PESIMISMO 4,4
millones es el número de trabajadores que se encontraban sin empleo en mayo, según la Encuesta de Población Activa. El paro registrado ha subido un 81% desde que comenzó la crisis en julio de 2007.
122% El gasto en prestaciones ha subido hasta los 2.589 millones de euros, mientras que el número de beneficiados ha crecido un 91%.
6,4% Es lo que ha caído el número de afiliaciones en dos años.
Zapatero en 2007: «La economía está preparada para afrontar las turbulencias económicas que se avecinan y demostrará su fortaleza en los próximos meses».
Los expertos aseguran que el paro seguirá creciendo, al menos, durante los cuatro próximos años. Por ejemplo, en 1993, cuando se produjo la última gran crisis económica, la sangría del desempleo duró cinco años, hasta 1998. Por tanto, las expectativas son muy desalentadoras.
EN JULIO DE 2007... Las empresas de servicios que han sobrevivido a la crisis son 976.295, frente a los 1,02 millones que había en el mismo periodo de 2007, lo que supone una caída del 5% en tan sólo dos años.
CONSTRUCCIÓN... Un 20% de las compañías en este sector ha desaparecido y sólo han subsistido 190.000.
INDUSTRIA... Han desaparecido 15.149 empresas, mientras que en el sector agrario lo han hecho 4.318 sociedades.
Pedro Solbes reconoció el pasado lunes que, a pesar de la mejora de algunos indicadores, afirmar que «todo ha terminado» es una posición «excesivamente optimista».
BANCO DE ESPAÑA. La institución sitúa la recuperación para el primer trimestre de 2010.
FMI. La contracción de la economía española para 2009 se prevé del 4% y será de las últimas en recuperarse.
OCDE. Prevé una caída del PIB del 4,2% para finales de 2009.
786.000
La administración estadounidense ha destinado nada menos que 786.000 millones de dólares a impulsar la economía a través de diferentes planes de estímulo.
90.000 millones. Es la aportación del Estado español al fondo creado para reestructurar el sector financiero.
50.000 millones ha dedicado el Gobierno británico sólo a capitalizar las entidades financieras.
General Motors. El pasado jueves, la Justicia estadounidense aprobó, in extremis, el plan de venta de activos de la multinacional automovilística. Una decisión en contra habría abocado al 'gigante' a la mayor quiebra de la historia empresarial.
CHINA. Según el FMI, este país tirará de la economía mundial en 2010, junto con la India. Estos gigantes asiáticos crecerán el año que viene un 8,5% y un 6,9%, respectivamente.
LATINOAMÉRICA. Las previsiones de crecimiento para la región en 2010 también son optimistas, con un 2,3%.
Rusia... El FMI estima que la economía rusa se contraerá en 2009 cerca del 7%, frente a los crecimientos espectaculares de los últimos años. Para 2010 se espera, sin embargo, una recuperación y que crezca un 1,5%.
2010... Por su parte, el PIB del bloque de naciones de Europa del Este caerá a un -5,5% el año que viene, en compararción con la subida del 6% registrada en 2008.
Plan de choque. Los esfuerzos de Barack Obama darán sus frutos. Se espera que EEUU sea la primera economía occidental en salir de la recesión: crecerá el 0,8% en 2010.
Decepción. La cumbre celebrada en Londres en abril para intentar dar soluciones que sacasen al mundo de la crisis no fue muy fructífera, ya que de ella no salieron planes concretos.
Expectativas. Las miras están ahora en la reunión que se celebrará en Pittsburgh (EEUU) en septiembre.
Primer aviso. El 14 de marzo de 2007, la Asociación de Bancos Hipotecarios de EEUU advierte de que el número de impagos registra su cota más alta en siete años.
18 de julio. Bearn Stearns declara en quiebra dos de sus fondos de inversión. Este anuncio marca el inicio de la crisis 'subprime'. A partir de ese momento, otras entidades financieras empezaron a reconocer que habían colocado dinero en las hipotecas 'basura'. Tres semanas más tarde, los bancos centrales acudieron al rescate.
9 de agosto de 2007. El Banco Central Europeo aprobó la primera inyección de dinero para la banca en esta fecha, entregando 94.841 millones de euros a las entidades financieras para evitar un colapso por falta de liquidez.
Northern Rock. El 22 de febrero de 2008, el Gobierno británico decidió nacionalizar el banco Northern Rock ante el riesgo de una quiebra inminente.
Lehman Brothers. En septiembre del mismo año, el banco de inversión estadounidense se declaró en quiebra con 600.000 millones de deuda.
10%
Es la tasa de morosidad que alcanzaba Caja Castilla La Mancha poco antes de su intervención por el Banco de España, el pasado marzo.
1.882 millones. Es el importe de los créditos de dudoso cobro que acumulaba la entidad financiera cuando el gobernador de la institución, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, decidió actuar.
94,2%. Es el crecimiento que registró la morosidad de la caja durante los 12 meses anteriores a su intervención.
200.000 millones de dólares tuvo que inyectar el Tesoro de EEUU a Freddie Mac y Fannie Mae. La quiebra de las dos firmas habría colapsado el sistema hipotecario del país.
La crisis también destapó el mayor fraude financiero de la historia. Bernard Madoff, uno de los más existosos inversores de Wall Street, fue detenido el 12 de diciembre de 2008 acusado de estafar 50.000 millones de dólares. Hace dos semanas fue condenado a 150 años de cárcel.
1%. El pasado mes de mayo, el Banco Central Europeo rebajó los tipos de interés hasta el nivel más bajo de la historia.
0,25%. La política monetaria que ha aplicado la Reserva Federal es más agresiva aún. Los tipos en EEUU están en el 0,25%.
5,27%. El recorte del precio del dinero ha tenido un impacto positivo en las hipotecas. En España, el Euribor cerró junio en el 1,61%, lo que conlleva un ahorro de 310 euros mensuales para una hipoteca media.
A principios de la pasada primavera, el director del FMI, Dominique Strauss-Khan, cifraba en un billón de dólares las pérdidas acumuladas por la banca.
La crisis económica ha abierto el mayor debate sobre las virtudes del capitalismo desde que Adam Smith planteara por primera vez sus ideas. Algunos gurús, como el analista del Financial Times Martin Wolf, han llegado incluso a afirmar que el libre mercado ha muerto para siempre
Los cinco pasos de dolor de la Unión Europea
Bruselas negó la crisis durante meses y no tomó medidas preventivas que habrían atenuado el impacto.
MARÍA RAMÍREZ
/ Bruselas
A principios de septiembre de 2007, y como haría durante meses, Joaquín Almunia negaba ante cualquier audiencia que la crisis de los créditos basura se sentiría a este lado del Atlántico. Pese a la interconexión financiera global, el comisario insistía en que la economía europea tenía bases «sólidas», no se vería «afectada significativamente por las recientes turbulencias» y era «capaz de superar las incertidumbres».
En el Parlamento Europeo, defendía incluso que si EEUU caía en recesión, eso no tendría consecuencias graves para los Veintisiete porque «el comercio europeo se desarrolla esencialmente dentro de la UE». Esta falta de perspectiva no fue exclusiva del comisario, ya que incluso Jean-Claude Trichet, con mucha más información como gobernador del BCE, se resistió a bajar los tipos de interés hasta finales de 2008.
La negación impidió prepararse y, tal vez en ciertos aspectos, prevenir la crisis, como coinciden hasta los analistas más partidarios de las acciones comunitarias. «Está claro que la UE, en particular la Comisión, podría haber sido más visible y activa en la crisis. Pero esto ya es historia», reconoce Daniel Gros, director del Centro de Estudios de Política Europea en Bruselas.
Como en toda tragedia, según el modelo de la psicóloga suiza Elisabeth Kübler-Ross, tras la negación -«no, yo no»-, llegó la ira -«¿por qué yo?»- dirigida, en principio, hacia el culpable más fácil: EEUU. Y, tras el poco constructivo ataque a Wall Street o la falta de regulación de la ya saliente Administración Bush, los Estados miembros se entregaron al regateo más peligroso, hasta sobre su mercado único.
Un experto de la Presidencia de la UE identifica el momento más crudo entre el otoño y el invierno pasados, cuando Irlanda decidió unilateralmente subir la garantía de depósitos de sus bancos, mientras el siempre proteccionista Nicolas Sarkozy soñaba con cerrar fronteras o darle subsidios sólo a los suyos y cada Estado anunciaba ideas por su cuenta. «Fue un momento duro, pero los grandes Estados se dieron cuenta de que se estaba poniendo en peligro el mercado único y acordaron pararlo», explica.
Si bien Europa aún no ha salido de la depresión -este año, entre los Veintisiete, sólo Chipre crecerá y lo hará un simbólico 0,3%-, al menos, la aceptación de la crisis ha frenado las discrepancias públicas. Los Estados miembros volvieron a la disciplina en marzo, tras el asalto entre Sarkozy y el entonces presidente del Consejo Europeo, el primer ministro checo Mirek Topolánek, por la intención gala de dar ayudas a sus fabricantes de coches a cambio de que concentraran recortes en sus plantas del Este. Dentro de la tristeza y la incertidumbre, la UE parece haber alcanzado así el último estadio de «paz con la realidad», pero la Presidencia sueca, encargada de la gestión del Consejo Europeo este semestre, tiene instrucciones precisas de estar alerta ante las tentaciones cizañeras de los gobiernos.
Philip Whyte, del Centre for European Reform de Londres, escribe que la UE ha logrado contener sus instintos proteccionistas, entre otras cosas, porque ahora se está jugando más que Washington sobre su futuro. Si no liberaliza y reforma sus mercados de trabajo para que sean más tecnológicos y competitivos, según él, la UE se instalará en un pozo más profundo y durante más tiempo: «Dentro de cinco años, hablar de la crisis del capitalismo de EEUU podría sonar muy anticuado».
> INFORME GRÁFICO
Una 'tormenta semiperfecta' En dos años, todos los indicadores económicos españoles, desde el PIB al turismo, han caído dramáticamente, creando un 'agujero' del que va a costar mucho salir.
PABLO R. SUANZES
La peor pesadilla para un ministro de Economía no es difícil de imaginar: el paro se dispara, el PIB se desploma, los dos motores de la economía (turismo y construcción) se gripan uno detrás de otro, el superávit se evapora, las exportaciones se minimizan, las casas no se venden... Una tormenta perfecta.
El problema es que lejos de ser una hipótesis catastrofista diseñada por los reyes de la ciencia ficción, el escenario apenas descrito es la situación actual de España. El ministro no sólo se despertó en mitad de la noche asustado, sino que en cuanto pudo, lo dejó.
El 7 de abril de 2009, Pedro Solbes, último titular de la cartera económica con Felipe González y primer espada de Zapatero, aprovechó la remodelación gubernamental para ceder su lugar a Elena Salgado. Solbes estaba agotado después de lidiar durante meses, con las manos atadas, contra una situación que iba a peor.
Las cifras, tras no parar de caer, han dejado de ser ya históricas. La última, la de la dramática disminución de turistas extranjeros a los que se espera este verano (un 10% menos), ha sido la nota final para un proceso empezado hace ahora justo dos años, cuando el mercado de las hipotecas subprime (concedidas a personas que, de facto, no podían mantenerlas) reventó.
Desde entonces, todo ha sido una caída en espiral. Ciertamente a nivel internacional, pero en especial en España, que ahora atesora la principal tasa de desempleo de la UE y que en las últimas previsiones del FMI, hechas públicas esta misma semana, pasa por ser una de las pocas naciones desarrolladas que no mejora ni se espera que lo haga.
El superávit de las cuentas públicas en mayo de 2007 era de 13.592 millones de euros. Doce meses después era de sólo 2.957, y en 2009 el déficit era de 19.543 millones. Al arrancar el verano de 2007, el Ibex estaba situado en los 14.800 puntos, y el año acabó con previsiones de romper el techo de los 16.000. Ahora mismo, pelea por llegar a los 9.800.
El paro, en ese mismo periodo, se ha disparado un 10%, y las previsiones más pesimistas no descartan que el semestre concluya rozando el 20%, con uno de cada cinco españoles sin trabajo. El dato es más del doble que el del desempleo estadounidense y casi 10 puntos por encima de la media de los 27 países que conforman la UE.
La coincidencia de tantos factores negativos, como se ve en el gráfico, no es habitual. La crisis financiera saltó a la economía real relativamente pronto y, desde entonces, no ha hecho sino empeorar. Los analistas no se atreven a marcar una fecha concreta para el inicio de la recuperación, pero cada vez se escucha más que «lo peor ha pasado». No existen elementos concretos que lo demuestren, pero la ralentización en la caída de algunos indicadores puede ser el síntoma, el brote verde, que todos esperan
> ANÁLISIS
Economistas con el pie cambiado ROBERT J. SAMUELSON
Niall Ferguson es un personaje poco corriente: un académico respetado que también es un polemista de éxito. Ferguson, británico, ha enseñado en Oxford, la Universidad de Nueva York y ahora Harvard. Ha escrito acerca de la Primera Guerra Mundial, el Imperio Británico y los Rothschild (la dinastía bancaria más poderosa de Europa). Ha convertido cuatro de sus proyectos en documentales para la televisión, el más reciente de los cuales -El ascenso del dinero, que también es un libro- empieza a emitirse en la cadena pública el 8 de julio. Es un programa que sería útil que fuera seguido por los alrededor de 13.000 economistas de América.
Uno de los argumentos secundarios intrigantes de la crisis económica es el fracaso de la mayor parte de los economistas a la hora de predecirla. Estamos inmersos en la crisis económica y financiera más espectacular de las últimas décadas -probablemente desde la Gran Depresión- y el único colectivo que dedica la mayor parte de sus horas laborales a analizar la economía no la vio venir. Oh, unos cuantos pueden reivindicar cierta previsión. Pero son una minoría. La mayor parte fue sorprendida, igual que el resto de nosotros.
¿Por qué? Esta es la pregunta de rigor sin -a fecha de hoy- una respuesta rigurosa. En la práctica, en cuanto a lo que he visto, los economistas no han realizado un ejercicio riguroso de autocrítica para explicar su lapso. Hemos visto algunas teorías puntuales y algunas recriminaciones partidistas: «La ideología del libre mercado» es el chivo expiatorio estándar que opera bajo la premisa de que la mayoría de los economistas son «ideólogos del libre mercado». Pero eso no es cierto. En cualquier caso, la crisis sorprendió a los economistas conservadores y a los izquierdistas, a republicanos y demócratas por igual.
Esto me conduce de vuelta a Ferguson. La creación del dinero fue un acontecimiento histórico determinante; también lo fue la posterior invención de las finanzas, el ahorro y la inversión del dinero. Sin ellos, nunca podríamos haber pasado del trueque a una economía moderna basada en la especialización y el ahorro para el futuro. Pero estos avances se produjeron entrelazados con burbujas, descalabros, fraudes e hiperinflaciones. Las finanzas han sido fuente de progreso e inestabilidad a la vez.
Ferguson es un guía capaz. Relata la creación del mercado de bonos por las ciudades-estado italianas del siglo XIV como una manera de financiar sus guerras entre sí; explica las burbujas de la compañía South Sea y Mississippi en Inglaterra y Francia en torno a 1720 (manipulaciones del mercado basadas en las riquezas soñadas del Nuevo Mundo); y finalmente, se detiene en la reciente burbuja inmobiliaria.
El trepidante recorrido de Ferguson sugiere dos motivos de que la presente crisis avergüence a la mayor parte de los economistas. El primero implica al propio sector de las finanzas. La crisis se originó en los mercados financieros (los mercados de acciones, bonos y muchos títulos complejos), y aun así las finanzas ocupan una posición accesoria en la economía de referencia. Son estudiadas por una subfamilia de economistas, y los mercados financieros -sus subidas, bajadas y efectos colaterales- no son considerados grandes fuentes de expansiones y contracciones económicas. Los economistas tienden a centrarse directamente en el gasto del consumidor, las empresas y el Gobierno. También estaba ampliamente asumido que la protección de depósitos y la Reserva Federal existente evitarían los episodios de pánico financiero.
En realidad, si usted resta importancia a los mercados financieros y los mercados financieros son decisivos, está usted con el pie cambiado. Los mercados financieros inflaron la verdadera burbuja inmobiliaria; el mayor nivel de riqueza inmobiliaria y accionarial despertó la ampliación del gasto del consumidor; las pérdidas en los títulos hipotecarios de riesgo provocaron el derrumbe de la confianza. Algunos economistas han reconocido el error a regañadientes, si bien de forma disimulada. Un estudio del Fondo Monetario Internacional llamado Lecciones iniciales de la crisis admite que «Se produjo una valoración a la baja de los riesgos para el sistema proveniente de las manifestaciones del sector financiero en la economía real». Eso es un eufemismo.
Eclipsando la interpretación errónea del sector financiero hay un error más extendido: ignorar la historia. En general, a la mayor parte de los economistas no les preocupa gran cosa. La bibliografía universitaria de introducción dedica poco espacio, si es que dedica alguno, a explorar los ciclos económicos del siglo XIX. El acento se pone en «los principios de la economía» (el título de muchos textos básicos), como si la mayor parte de ellos fueran inmutables. Los economistas se centraron en levantar modelos matemáticos elegantes. «Durante años los teóricos dominaron el terreno», escribe el historiador económico Barry Eichengreen, de la Universidad de California en Berkeley. «Fueron los miembros de mayor prestigio de la profesión».
La historia es caótica y en cambio permanente, como recuerda Ferguson. Depende de las instituciones, las tecnologías, las leyes, los valores culturales y religiosos, los gobiernos, las opiniones generalizadas y mucho más. La creación de modelos y teorías a veces puede simplificar el mundo real en sentidos que proporcionan nociones básicas. Pero, con frecuencia, las premisas de los modelos se alejan de manera tan radical de la realidad que las conclusiones se vuelven inútiles. Alguien que estudia la historia se vuelve humilde ante los cambios incesantes y la mezcla caprichosa de incentivos.
Los economistas pensaron haber solucionado el problema de la estabilidad económica. Sus herramientas bastaban para evitar el colapso económico extendido, incluso si no podían controlar cada giro del ciclo económico. Este engaño puede haber sido real hace mucho. Ya no. Los mercados se volvieron más complejos, mayores sumas cruzan fronteras nacionales. la gente se acomoda. La historia pasó página, pero los economistas no.
Robert J. Samuelson es columnista del diario The Washington Post
El modelo de crecimiento español JAVIER DÍAZ-JIMÉNEZ
Entre el primer trimestre de 2001 y el de 2008, el Producto Interior Bruto español creció algo más de un 25%. En ese mismo periodo, el PIB de la Eurozona creció un 14%, el PIB francés un 12%, y el alemán apenas un 10%. El crecimiento español de esos años fue excepcional, casi milagroso. La gran mayoría de los españoles nos enriquecimos -unos más que otros- y nuestra renta per capita superó las de Italia y de la Unión Europea por primera vez en nuestra historia reciente.
De esos 27 puntos porcentuales de crecimiento acumulado, los servicios de mercado -aquéllos producidos por el sector privado- aportaron aproximadamente el 55%, la construcción el 12% y la industria el 5%. Estos datos demuestran que el modelo de crecimiento español en los últimos años se ha basado sobre todo en los servicios y confirman que el papel que ha jugado la construcción ha sido claramente mayor que el de la industria, pero dista mucho de haber sido mayoritario. La segunda característica del crecimiento español es que fue muy intensivo en mano de obra barata. Entre marzo de 2001 y marzo de 2008, según las afiliaciones a la Seguridad Social, se crearon en España unos 3.716.000 puestos de trabajo. La tercera característica durante este último periodo ha sido el fuerte endeudamiento con el exterior, pues el déficit en el saldo de la balanza corriente acumulado entre 2001 y 2008 ha ascendido a 527.000 millones de euros en números redondos, aproximadamente el 53% del PIB español de ese mismo año.
¿Era esta una buena forma de crecer? En contra de los mensajes reiterados del Gobierno, todo el crecimiento es bueno. Como ocurría antiguamente con los quintos del rey, no hay crecimiento malo. Cada punto de crecimiento del PIB es valor adicional que se crea y se reparte. Da igual de dónde venga. El valor añadido que se crea con mucha mano de obra y salarios baratos en la construcción es igual de valioso que el que se crea con poca mano de obra cualificada en el sector de las biotecnologías o en de las energías renovables. ¿Era esta una manera sostenible de crecer? Lo ha sido durante muchos años -la expansión que se produjo entre 2001 y 2008 ha sido la más larga registrada en la economía española desde la transición- y un buen día se volvió insostenible. ¿Y, cómo vamos a crecer en el futuro? De forma parecida a la que lo hemos hecho en el pasado. Por tres razones: porque nuestra privilegiada situación geográfica no va a cambiar, porque el sol es gratis y porque el turismo y la construcción son las formas de poner en valor el territorio.
Javier Díaz-Giménez es profesor de Economía del IESE.
> ACTUALIDAD ECONÓMICA
Al margen de la ley
MIGUEL A. BELLOSO
Hace tiempo que sostengo, modestamente, que en España los brotes verdes no afloran, diga lo que diga el Gobierno, y que por eso es imposible adivinar cómo pueden crecer. La urgente reestructuración bancaria está por comenzar, los políticos quieren seguir mangoneando en las cajas, y la consecuencia de esta parsimonia en la reconversión de nuestro sistema financiero es que incluso las buenas empresas siguen hoy teniendo enormes dificultades para obtener créditos.
Vamos demasiado lentos en todo y no queremos hacer casi nada, lo cual, dada la gravedad de la situación, es de una irresponsabilidad absoluta. Lo ha vuelto a repetir por enésima vez el Fondo Monetario Internacional, pero ya se sabe que aquí en España todo se arregla con decir que el FMI también se equivoca en los pronósticos y que además es un agente del capitalismo salvaje.
Aquí en España, y en estos precisos momentos, los únicos brotes verdes que crecen con fuerza son los de la economía sumergida. Como en todas las crisis, aumenta la evasión de impuestos, los pagos bajo manga y los contratos fuera de la ley. Me parece absolutamente natural. Duele un poco a quienes -más que nada porque no tenemos otro remedio- cumplimos religiosamente con las obligaciones fiscales, pero la economía sumergida es sólo y en su mayor parte la demostración de la ineficacia legal.
La presión fiscal en España es excesiva, la rigidez del mercado laboral es disparatada, los costes de la burocracia que debemos soportar son ominosos. ¿No creen ustedes que éstas son buenas razones para incurrir en la economía sumergida, más aún en tiempos de crisis? Yo sí. En conclusión, la estrategia, la política al respecto, no debería consistir en perseguir ferozmente la economía sumergida. Debería concentrarse en remover todas las malas normas, en acabar con los desmanes que comete el Estado, porque éstas son las causas de que gente corriente y decente se sitúe al margen de la ley, que nunca es plato de buen gusto
> RECOGIDA DE BENEFICIOS
El Ibex regresa a los precios de enero
La incertidumbre sobre la recuperación económica vuelve a dominar a los inversores y el parqué español pierde casi un 4%. Por C. Llorente
Semana de corrección en la renta variable mundial, que en el caso español se salda con un recorte de casi el 4%. En concreto, el Ibex cerró el viernes en 9.344,9 puntos y vuelve prácticamente a los niveles que tenía al comenzar el año.
Las dudas y el nerviosismo vuelven a dominar el escenario bursátil. De la noche a la mañana, la corriente compradora ha desaparecido del mercado de acciones y las únicas órdenes que reciben los operadores son de venta. No hay que olvidar que en el segundo trimestre del año -desde que el indicador marcó el mínimo anual en 6.702 puntos hasta el máximo conseguido en 9.900 la pasada semana, la Bolsa se ha revalorizado un 48%. En otras palabras, algunos inversores han hecho ya su agosto, por lo que están optando por realizar beneficios.
Claro que los afortunados que han cogido el tren alcista han sido una minoría. En los tres meses de subida, la actividad bursátil ha sido muy reducida. El rebote de los últimos meses ha pillado a buena parte de los inversores fuera del mercado y lamiéndose las pérdidas sufridas en la debacle bursátil de principios de año, uno de los peores periodos de la historia bursátil.
La fiesta alcista tocó a su fin la pasada semana, cuando en Estados Unidos se conoció que la tasa de parados escalaba hasta el 9,5%, el nivel más alto de los últimos 26 años. Una clara evidencia de que la principal economía del mundo no va a salir tan rápido y con tanta fuerza de la crisis como la Bolsa había anticipado. Esta noticia cayó en los mercados como un jarro de agua fría y desencadenó la corrección a la que actualmente estamos asistiendo.
En los últimos días, además, el presidente de EEUU, Barack Obama, ha reconocido que la recuperación plena de la economía aún está lejos, corroborando las inquietudes de los inversores.
«La cautela ha vuelto a imponerse en los mercados. No está claro cuándo y cómo vamos a salir de la crisis económica y los inversores prefieren esperar a conocer más cifras y los resultados empresariales correspondientes al segundo trimestre del año antes de tomar nuevas posiciones», afirma Juan José Fernández Figares, jefe de Análisis de Link Securities.
Los analistas afirman que ha quedado claro que el Ibex 35 ha encontrado un techo en su rally alcista en los 9.900 puntos y que a partir de ahí hemos entrado en una fase de corrección. Eso sí, los expertos confían en que, al menos de momento, no se vuelva a los mínimos anuales.
«Sólo si las noticias económicas son muy malas, la Bolsa rompería el suelo que marcó a principios de marzo en 6.700 puntos», apunta José Luis Martínez Campuzano, estratega de Citigroup en España.
Son muchos los expertos que creen que el año ya está prácticamente hecho y se conforman con que el Ibex cierre diciembre en niveles en torno a los 9.900 puntos. En los seis meses que queda para que concluya el ejercicio, la Bolsa puede iniciar una trayectoria indefinida en la que alterne repuntes y correcciones sin ninguna dirección clara.
En otras palabras, la renta variable sigue inmersa en arenas movedizas sólo aptas para los amantes del gran riesgo. El ciclo bajista de la Bolsa todavía no ha tocado a su fin.
> DE COMPRAS POR LA BOLSA
Los inversores se van de vacaciones ligeros de equipaje
CARMEN RAMOS
La realidad se ha impuesto. Los datos económicos que se han ido conociendo a lo largo de las últimas semanas reflejan que aún faltan muchos meses para que las economías comiencen a recuperarse. Los informes de los principales bancos centrales, y en general de los organismos monetarios, llevan tiempo apuntando que el ritmo de desaceleración económica está cediendo, y hay que pensar que están en lo cierto, pero cuesta asumir que, aunque sea con menos pendiente, quedan meses de bajada.
El viernes, tras la clausura de la cumbre que el Grupo de los ocho (G-8) países más desarrollados ha celebrado en Italia, el presidente de Estados Unidos indicó: «Hemos estado de acuerdo en decir que la recuperación está aún lejana». Una percepción que, como es lógico, apunta a que deben continuar en vigor los planes para estimular las economías.
En esta reunión también se señaló que se detectan señales de estabilización, y entre ellas se destacó la subida de los mercados bursátiles. La verdad es que este comentario nos llamó la atención, porque, a priori, parece que se confunde la causa con el efecto. Es decir, en teoría la evolución de la Bolsa refleja el devenir de la economía y de los resultados empresariales. Se suele anticipar, pero un tiempo prudencial y, desde luego, su avance pueden suponer un respiro para empresas y familias, pero no es uno de los motores de la economía.
Tal vez, lo que se ha querido destacar es que en un momento determinado, en marzo, los bancos de inversión decidieron cortar la sangría bursátil que estaba provocando la operativa a crédito y, forzando el rebote, lograron frenarla. A partir de ahí, ha ido entrando dinero a las Bolsas y, sobretodo, se han frenado las ventas.
Durante tres meses, esa dinámica funcionó, ya que las propias entidades y los responsables económicos destacaron que lo peor de la crisis financiera estaba visto; pero una vez descontado este primer paso, hacen falta nuevos alicientes para que las Bolsas sigan ganando altura. Unos incentivos que no pueden venir del lado de la economía, ya que, de momento, sólo se detecta alguna pincelada de optimismo frente al cúmulo de datos negativos y preocupantes.
El desempleo es el dato más sangrante de toda esta crisis. La pasada semana, con Wall Street cerrado, se dio a conocer que la tasa de desempleo en Estados Unidos ha llegado al 9,5%, el máximo en 26 años. Un dato que evocó en los inversores la advertencia de Bernanke, el presidente de la Reserva Federal, de que la tasa podía llegar a dos dígitos, es decir que puede seguir aumentando, y que ha lastrado durante toda la semana el ánimo de los inversores. Es evidente que mientras siga aumentando el paro es muy complicado que repunte el consumo y, por tanto, la economía. Una percepción que también ha arrastrado al crudo.
El otro factor que marca la evolución de los índices bursátiles es la marcha de las empresas. La temporada de presentación de los resultados del segundo trimestre ha comenzado esta semana. En Estados Unidos, Alcoa, el mayor fabricante de aluminio del mundo, fue el encargado de abrir el fuego. De marzo a junio, la compañía perdió 425 millones de dólares, menos de lo esperado por el consenso de expertos. Un triste consuelo que, momentáneamente, animó el mercado. La semana próxima, los mercados estarán pendientes de los balances de los bancos norteamericanos. Evidentemente, es importante que hayan mejorado, pero lo decisivo será que hayan superado las estimaciones. En el mejor de los casos, los índices seguirán oscilando lateralmente en torno a las cotas actuales, pero no hay que descartar que, ante la incertidumbre, más de un inversor decida disfrutar las vacaciones con tranquilidad y aligere su cartera.
Creemos que no es momento de comprar, si bien tampoco venderíamos a saco los valores sólidos, ya que el porcentaje que pueden corregir no parece elevado.
Banesto es el encargado de abrir la temporada de resultados en nuestro mercado. En los seis primeros meses ha ganado 409,5 millones de euros, un 8,9% menos que un año antes, debido a que ha realizado una provisión voluntaria de 77 millones. Sin contarla, el beneficio hubiera aumentado un 1,3%, y lo cierto es que refleja mucha prudencia, ya que su morosidad está muy por debajo de la media del sector. Los resultados han superado las expectativas y muestran que ha sabido hacer sus deberes, pero sus títulos no lo han celebrado. Hay que asumir que los resultados españoles cotizarán según sople el viento en Wall Street y que los estadounidenses lo harán según las estimaciones. Por tanto, prudencia
> FONDOS DE INVERSIÓN
¿Ha llegado el momento de invertir en materias primas?
> APUNTES ECONÓMICOS
'Brotes verdes' y sopa de letras
LUIS DE GUINDOS
Uno de los aspectos más complejos de las proyecciones económicas es avanzar cuándo se produce una inflexión en el ciclo económico, tanto al alza como a la baja. Los indicadores nunca se mueven linealmente, sino en dientes de sierra, y en numerosas ocasiones suelen comportarse contradictoriamente en cuanto a su dirección, lo que dificulta saber cuándo se está produciendo un giro en el ciclo.
Se suele decir que la Bolsa es uno de los indicadores adelantados más certeros, pero como señala Paul Samuelson, con cuyo manual nos introdujimos en la teoría económica la mayoría de los estudiantes en primero de carrera, Wall Street ha adelantado ocho de las últimas cinco recesiones, y algo parecido ocurre con las recuperaciones. En definitiva, esto subraya la dificultad de predecir el futuro, que además siempre conocemos con bastante retraso en toda su intensidad, y obliga a que los economistas seamos prudentes cuando hablamos de lo que puede ocurrir.
Aplicado a la situación actual, el debate se centra en si efectivamente la economía mundial ha tocado fondo y estamos, o no, a sólo unos meses de volver a crecimientos positivos. Y de ser así, cuán intensa será dicha recuperación. Es la cuestión de los ya famosos brotes verdes, expresión que fue utilizada por primera vez por el ministro de Hacienda británico Norman Lamont, cuando anunció, con acierto, el inicio del fin de la recesión 1990-1992.
En la actualidad, los brotes verdes son de diversa naturaleza. Financieros: principalmente, la subida vertiginosa de la Bolsa y la reducción de los indicadores de aversión al riesgo en los mercados de crédito, pero también de carácter industrial, que apuntan a una reconstitución de los inventarios. También se está dando una mejora de los índices de confianza de familias y negocios, que se suelen tomar como indicador adelantado de actividad.
Los brotes verdes surgen normalmente unos meses después del mínimo del ciclo, que todo parece indicar tuvo lugar a finales del año pasado o principios de éste. La cuestión fundamental es lo que puede ocurrir a partir de ahora. El comportamiento habitual del ciclo económico mundial apuntaría a que tras uno o dos trimestres de estabilidad, se empiecen a presentar tasas positivas de crecimiento. Esto podría ocurrir en el último trimestre del año en Estados Unidos, y con un cierto retraso -dos o tres trimestres- en Europa. En un ciclo normal, el crecimiento debería superar el rango del 2-3%, que se considera el potencial de crecimiento para las economías avanzadas, de forma que se iría eliminando el exceso de capacidad -el output gap negativo, como lo denominan los analistas de coyuntura- acumulado a lo largo del año y medio de crisis.
Se trata de un escenario optimista, que recoge una recuperación en forma de V, similar a la que tuvo lugar en 2002 y 2003 tras el estallido de la burbuja tecnológica y el atentado de las Torres Gemelas.
En el otro lado del espectro de posibilidades, tenemos el escenario con forma en W. En este caso, tras una recuperación muy frágil, casi de flor de invernadero, la actividad vuelve a caer con intensidad. Es algo parecido a lo que ocurrió durante la Gran Depresión de los años 30, cuando la recaída llegó a ser triple. Las causas que pueden llevar a este escenario son variadas. Una de ellas, la retirada de los estímulos fiscales o monetarios antes de tiempo, como ocurrió, por ejemplo, en 1937 tras el inicio del New Deal. Otra causa de este escenario de falso amanecer sería una nueva oleada de problemas bancarios que volviera a elevar bruscamente la aversión al riesgo en los mercados financieros, lo que acabaría contrayendo, simultáneamente, con intensidad los flujos de concesión de crédito.
La tercera alternativa, que constituye una especie de escenario intermedio, vendría dada por una evolución en forma de L. En este caso, tras la caída inicial, en vez de darse una vuelta a tasas de crecimiento por encima del potencial, tiene lugar una recuperación muy moderada, durante un período de tiempo bastante dilatado. Se trata de una evolución parecida a la de Japón a lo largo de la década perdida de los 90. Durante la misma, las políticas fiscales y monetarias tienen un sesgo expansivo, pero son incapaces de sacar al país del marasmo económico y de la deflación.
La causa fundamental de este escenario se encuentra en la imposibilidad de depurar con rapidez los excesos de la época previa de boom. Estos vienen dados por la existencia de burbujas, principalmente la inmobiliaria, y de un exceso de endeudamiento del sector privado. Su corrección exige el reconocimiento de las pérdidas en el sector bancario, que si no afloran con rapidez y se reconocen, dificultan la vuelta a la normalidad. Este es el escenario de los bancos zombis, que no desaparecen a pesar de ser insolventes, pero que son incapaces de realizar su misión con normalidad, con lo que el flujo de crédito no se llega nunca a reconstituir.
Este entorno, el más temido por parte de los responsables de política económica, es el que demanda no sólo una combinación de políticas fiscales y monetarias expansivas, sino muy especialmente un programa de saneamiento del sector bancario que aflore con rapidez y transparencia las pérdidas existentes en los balances bancarios, recapitalice las entidades, penalizando a los gestores y accionistas que cometieron los errores, y acabe eliminando el exceso de capacidad que normalmente lleva consigo un ajuste de este tipo.
Sin duda, existen brotes verdes en la economía mundial. Sin embargo, el paro sigue creciendo con intensidad, como acabamos de ver con los datos recientes de Estados Unidos. El empleo, como sabemos, es una variable retardada de actividad. No obstante, en el caso americano se está dando, simultáneamente a la destrucción de puestos, un acortamiento de las horas trabajadas por la fuerza laboral que continúa empleada. Ello hace temer que la recuperación de la actividad tras los brotes verdes sea muy poco generadora de empleo. Si eso es así, será muy difícil que las señales de estabilización acaben generando un escenario de rebote en V, y por desgracia, la alternativa más probable sea una evolución en forma de L.
luisdeguindos@hotmail.com
DINERO FRESCO
Cien días del 'cambio de ritmo' en el Estado insostenible
Esta semana se cumplen 100 días del gran relevo de Solbes por Salgado para salir de la crisis. Era lo que Zapatero llamó un «cambio de ritmo». De momento, y con decisiones como la financiación autonómica y el Frob, el Estado avanza hacia cuentas insostenibles.
CARLOS SEGOVIA
En la tarde del pasado miércoles hubo una llamada en el telefonillo del escaño de Pedro Solbes, el hasta abril vicepresidente segundo del Gobierno. Era el gamberrete presidente del Congreso de los Diputados, José Bono. «¿Qué haces tú aquí?», preguntó divertido el albaceteño. En ese momento, la sucesora de Solbes, Elena Salgado, estaba defendiendo el llamado techo de gasto para 2010, que según Cristóbal Montoro, eleva el gasto público en un 15% en estos tiempos, una cifra teóricamente indigerible para el austero Solbes.
Éste, que nunca da la nota, votó a favor, pero cuestión distinta va a ser el próximo otoño, cuando Salgado presente los Presupuestos para 2010 con déficit y, sobre todo, deuda pública -la obsesión de Solbes- galopantes. Por eso, el ex vicepresidente está estudiando con mucho interés propuestas de universidades estadounidenses para cambiar de aires durante, al menos, un semestre. Buena oportunidad para dejar discretamente el escaño y no tener que votar a favor del engendro.
Por eso el travieso Bono le tocó las narices. El presidente del Congreso, sembrado ese día, también bromeó cuando el diputado del PP, Álvaro Nadal, difundió desde la tribuna que el presidente andaluz José Antonio Griñán quiere una gran caja en su comunidad como la Caixa o Caja Madrid. «¡Qué jodío Griñán!», bromeó Bono, que, distanciado de Moltó, hace ya años que no es cliente de la Caja Castilla-La Mancha.
El PP ha terminado votando a favor -«por responsabilidad»- del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (Frob), el superplan de rescate para, sobre todo, cajas de ahorros, en la que todos los partidos tienen algo que callar. El Frob y la financiación autónomica son los dos hitos de Salgado en sus primeros 100 días en el cargo que cumple este jueves.
El pasado abril, cuando Zapatero presentó el relevo en el Gobierno, habló de que era necesario un «cambio de ritmo». El lento y negativo Solbes daba paso a la eficaz y aplicada Salgado, según la versión monclovita. La nueva vice empezó su gestión asegurando que «hay margen, siempre lo hay» para aumentar el gasto. Pero la creciente pérdida de credibilidad de la economía española en los mercados internacionales ha provocado que ahora hable más bien de volver a la ortodoxia presupuestaria en 2012.
Salgado se muestra con ganas y orgullosa de ser la primera ministra de Hacienda de la historia de España. Trabaja a fondo, lee todos los papeles y hasta ha tenido que administrar sus salidas a la ópera más de lo que quisiera. Tuvo que ir un domingo al Teatro Real a disfrutar de Rigoletto en un día en que no estaba claro que fueran las mejores voces. Pero la donna è mobile y es probable que el presidente no ejerza ya la misma fascinación sobre ella que en la pasada legislatura.
Ahora el trato entre ellos es diario y ZP le encarga demasiados marrones, a los que Salgado no tiene margen para oponerse con fuerza, incluido el cierre de Garoña. Tampoco son estrechas sus relaciones con María Teresa Fernández de la Vega, que, según no oculta, mete demasiado la cuchara en sus temas económicos y, encima, le crea líos con las empresas y sectores.
No es la primera vez que la curranta De la Vega se adentra en todos los terrenos, pero se atreve más con Salgado que con Solbes, aunque ésta tenga la protección del jefe de gabinete de Zapatero, José Enrique Serrano, y de Rubalcaba.
Dicen que De la Vega acogió con ironía el reportaje de El País sobre lo que bautizó como generación Salgado, presentado a la sucesora de Solbes como la elegante triunfadora de su quinta. La vice primera es de la misma edad.
Más allá de chismes, lo importante son las decisiones. Solbes ha visto cómo cuestiones que él tenía bloqueadas por carísimas se aprueban ahora. José Blanco ha tenido permiso para un multimillonario plan de infraestructuras -aunque con financiación pública y privada-, que Solbes no quería permitir a Maleni. Salgado también ha autorizado que se avale a las eléctricas para que puedan emitir deuda con cargo al déficit tarifario, un tema en el que Solbes tenía paralizado a Miguel Sebastián. Y ahora está el drama de la financiación autonómica, en el que Solbes tenía frito al conseller de Hacienda catalán, Antoni Castells, ofreciéndole la mitad que Salgado.
Los barones socialistas han acusado a la ministra de oscurantismo en la gestión del reparto regional de los dineros, pero ZP elogia su «eficacia».
La negociación muestra que el alegre Estado de las autonomías de los tiempos de bonanza es financieramente inviable en los de crisis. El Estado se hace cada vez más anoréxico prometiendo ceder una recaudación a las autonomías que quién sabe cómo evolucionará en los próximos años al paso que se va. Con los nuevos chutes del Frob, la financiación y del diálogo social de estas semanas el déficit público puede acabar este año más cerca del ¡15%! que del 10% y una deuda pública que incumplirá pronto el único requisito de Maastricht que siempre teníamos bien, con lo que eso representa de carga de intereses para el futuro y de merma de financiación para el sector privado, que no puede competir con el Estado en el mercado internacional.
«Había que sustituir a Solbes, no era bueno tener ahí a alguien sin ganas», afirma un importante banquero. «Desde fuera sorprende el rápido deterioro de la economía y el paro españoles, sin que se vea que el Gobierno tome medidas necesarias», asegura un alto funcionario europeo. Es pronto para juzgar a Salgado, pero mientras ZP se codea con Obama, el FMI acaba de certificar la realidad: España será la última potencia del G-20 y aledaños en salir de la crisis. Mal ritmo.
carlos.segovia@elmundo.es
La efeméride
Segura y el ¡qué te pego leche!
Se cumplen 20 años del célebre ¡que te pego, leche! en que Ruiz Mateos dejó sin gafas a Miguel Boyer en lamentable represalia a la expropiación de Rumasa. El empresario jerezano se muestra más tranquilo que entonces, pero todo apunta a que el actual presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores, Julio Segura, tendrá que empezar a vigilar quién se le acerca en los escasos actos públicos a los que acude. Segura lanzó una comunicación el 22 de mayo advirtiendo a los inversores de que se asesoraran bien sobre «la situación jurídica y económico-financiera del emisor» antes de comprar pagarés de Nueva Rumasa, y el pasado jueves decidió insistir, incluyendo esta emisión entre «las que generan consultas más frecuentes a la CNMV» en su boletín trimestral del inversor. El veterano Segura -que en aquel 1989 estaba a punto de entrar en el consejo del Banco de España- y su equipo se declaran preocupados por el nuevo intento de captar financiación popular por parte de Ruiz Mateos.
Mala prensa sobre 'Spain'
La imagen económica de España ha tenido mala prensa en los últimos días. El martes, The Wall Street Journal publicaba en portada que la sentencia a César Alierta -en la imagen- por presunto delito en 1998 en Tabacalera podría dañar la cotización de Telefónica, el gran grupo español que preside. El fiscal Anticorrupción Alejandro Luzón declara al rotativo que es «un caso de información privilegiada de libro» y que por eso pide cuatro años y medio de cárcel. Alierta confía en que los jueces, que le dejaron visto para sentencia el 23 de abril, dicten un inminente fallo de prescripción. Si es absuelto, habrá que estar pendiente a su tendencia a hacer cambios en la cúpula del viejo monopolio antes de periodos de vacaciones. Por su parte, el semanario The Economist critica la pasividad de Zapatero ante el paro y su rechazo a una reforma laboral, permitiendo que recaiga la crisis en los trabajadores temporales, los más débiles. «Esto podría sublevar a la mayoría de los socialistas por injusto, pero Zapatero parece feliz sin cambiar», afirma.
Granado y los lunes de 'Trini'
Interesante lo que pasa los lunes en el Ministerio de Sanidad, porque, según subraya el secretario de Estado de Seguridad Social, Octavio Granado, es un ejemplo de la realidad autonómica. La Sanidad es una de las primeras competencias que se transfirió a las comunidades autónomas, mientras que ni la confederal Suiza se ha atrevido a transferirla a los cantones al ser tan importante. Y tanto. El Ministerio de Trinidad Jiménez reúne todos los lunes a los directores generales autonómicos de Sanidad para acordar qué pasos dar en conjunto frente a la creciente Gripe A. Por separado tienen claro que no pueden, y, con estas reuniones, Trini ha sofocado ideas iniciales como la de alguna autonomía que quería cerrar el paso en su territorio a niños de otra. El lío autonómico puede empeorar con el nuevo modelo de financiación, que hay que recordar que fuerza el Estatut. Por cierto, el ex ministro socialista Jordi Sevilla, amigo de Granado, se despacha sobre cómo se gestó lo de Cataluña en el libro Vertebrando España.