EDITORIALES: La ley de emprendedores, una medida para estimular el crecimiento

Una medida para estimular el crecimiento
La ley de emprendedores suena bien, falta la letra
EL CONSEJO de Ministros aprobó ayer lo que debería ser una de las normas
económicas clave de esta legislatura: la ley de emprendedores. Tiene el objetivo
de apoyar y simplificar la creación y el desarrollo de empresas en nuestro país
y facilitar su internacionalización. Todo con la vista puesta en la creación de
empleo. Es cierto que llega con un cierto retraso y una de sus medidas estrella,
el pago del IVA sólo cuando se cobre la factura, no entrará en vigor hasta 2014,
pero la música suena bien: más facilidades a la hora de crear empresas,
reducción de algunos impuestos y eliminación de burocracia son elementos, sin
duda, positivos. Falta ver cómo se va a concretar y en qué plazos. Por ejemplo,
¿cuántos años llevamos oyendo que en España se va a poder crear una empresa en
24 horas?
Declaración de los tres grandes banqueros
Bankia, un elefante que casi nadie quiso ver
AN ELEPHANT in the room es una expresión inglesa para referirse a un problema
evidente y grande que nadie quiere ver y, por tanto, solucionar. Con esa frase
contestó ayer Francisco González, presidente del BBVA, al juez Andreu cuando le
preguntó por sus reuniones –junto con Botín y Fainé– con De Guindos sobre
Bankia. Así era, hasta que la situación explotó. González y Botín no se creyeron
las cuentas de la caja ni el plan de recapitalización que presentó Rato en abril
de 2012 al Banco de España, de unos 7.000 millones de euros. Si banqueros y
mercados sospechaban que Bankia iba a necesitar mucho más capital, como se
demostró al tener que elevar a 22.000 millones el importe, Férnandez Ordóñez
debería explicar por qué dio el visto bueno a una propuesta insuficiente.El 70% de los argentinos está descontento
El kirchnerismo zozobra en su décimo aniversario
HOY SE cumplen diez años de la subida al poder en Argentina del binomio
formado por Néstor y Cristina Kirchner. Él llegó a la Casa Rosada con una
versión peculiar del peronismo que su mujer ha intentado perpetuar sin éxito,
debido a su política errática y muy populista. Como consecuencia, el 70% de los
argentinos tiene un opinión pésima de la presidenta. A las decisiones
arbitrarias como la expropiación de YPF o el acoso a la prensa se han sumado los
escándalos de corrupción y del maquillaje de las estadísticas. El kirchnerismo
hace aguas y no hay indicios de que vaya a cambiar de rumbo de aquí a las
elecciones de 2015. Razones de peso para investigar a la Infanta
SIGUIENDO el camino al que apuntaba la
Audiencia de Palma, el juez Castro
dictó ayer un auto en el que adopta una serie de diligencias para investigar si
Doña Cristina de Borbón cometió delitos de blanqueo de capitales y fraude
fiscal. El magistrado pide a la Agencia Tributaria un informe sobre sus cuentas
corrientes, bienes inmuebles, fondos de inversión y activos financieros en los
que aparezca como titular. También exige a Hacienda que rehaga las cuentas de
Aizoon, computando ingresos que no fueron tenidos en cuenta. La Agencia Tributaria había elaborado un informe provisional en el que se concluía que la Infanta había cumplido con sus obligaciones fiscales al declarar su sueldo en La Caixa y las consignaciones que le pasaba el Rey. Pero ese documento no entraba a analizar el posible fraude fiscal cometido por Doña Cristina como beneficiaria de gastos personales que eran sufragados por Aizoon con fondos que provenían de Nóos y que debían haber sido declarados a Hacienda. En este sentido, el juez pide que se indague si se desviaron recursos para reformar el palacete de Pedralbes.
Ésa era la dirección en la que había que investigar, según la resolución de la Audiencia de Palma de hace 15 días, en la que levantaba la imputación por malversación y otros delitos a Doña Cristina. La Audiencia precisaba a la vez que la Infanta podría haber defraudado a Hacienda –al igual que su marido– al eludir la tributación a través de la utilización de Aizoon como «sociedad pantalla». En base a este razonamiento, el juez Castro pide ahora a la Agencia Tributaria que lleve a cabo esas nuevas actuaciones.
La argumentación se sostiene todavía más si se considera que la Infanta poseía la mitad de Aizoon, lo mismo que su marido. Fue secretaria de la sociedad y, al estallar el escándalo en julio de 2011, pasó a ocupar el cargo de presidente. Una persona con su formación no puede alegar desconocimiento. Ni tampoco parece justo que Iñaki Urdangarin cargue con toda la responsabilidad.
«La Infanta tenía el control funcional de la sociedad al ser titular del 50% y por tal motivo podía estar en condiciones de impedir la defraudación a la hora de presentar las declaraciones del IRPF», habían sostenido los magistrados de la Audiencia.
La decisión del juez de investigar este posible delito fiscal calla las voces de quienes se habían precipitado a exculpar a la Infanta y pone la pelota en el tejado de la Agencia Tributaria, obligada a tratar a todos los ciudadanos por igual.
Hay que elogiar la valentía y la independencia de este juez, al igual que la profesionalidad de la Audiencia de Palma, que han desmostrado su voluntad de hacer justicia por encima de cualquier tipo de presiones. La investigación a la Infanta no prejuzga nada ni disminuye su presunción de inocencia. Pero es evidente que el caso Urdangarin habría sido cerrado en falso sin indagar ese posible delito fiscal. Ello sí que habría sido un error que hubiera puesto en cuestión la credibilidad de las instituciones y el principio de igualdad ante la ley.





Las tres grandes asociaciones de jueces defendieron ayer al unísono a la
instructora del escándalo de los ERE fraudulentos, Mercedes Alaya, de las
críticas a su trabajo que en la víspera había manifestado el presidente del
Consejo General del Poder Judicial, Gonzalo Moliner, con ocasión de una visita
institucional a Sevilla. Consideran que sus declaraciones «sobran», son
«dañinas» y ponen «en tela de juicio» la investigación.













