Madrid La vicepresidenta económica, Elena Salgado, sale hoy de gira por las principales plazas bursátiles europeas para intentar calmar los nervios de los inversores y convencerles de la solvencia financiera de España.
Salgado y el secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa, se entrevistan esta mañana en Londres con los periodistas y responsables de opinión del diario británico Financial Times, que en las últimas semanas se ha manifestado especialmente crítico con la política económica de Zapatero. Luego, Campa y otros altos cargos se reunirán con analistas e inversores. Mañana repetirán el road show en París.
Salgado y su equipo intentarán hoy restaurar la credibilidad internacional sobre las cuentas públicas y taponar la sangría que se produjo la semana pasada en la Bolsa. La huida de los inversores extranjeros produjo en las últimas tres sesiones una caída del 9,3% en los principales valores de la Bolsa y el diferencial de la rentabilidad de la deuda española con el bono alemán, que se utiliza como referente, superó los 100 puntos básicos (1%).
La gira de los altos cargos de Economía tiene como objetivo comparecer ante la prensa británica, la más crítica sobre el endeudamiento español, y ante los inversores institucionales extranjeros, para informarles de las reformas anunciadas por Zapatero con la pretensión de reducir el déficit hasta el 3% en 2013, según consta en la actualización del Plan de Estabilidad presentado en Bruselas. La prensa británica ha llegado incluso a plantear la posibilidad de que España abandone el euro.
Salgado y Campa acudirán a primera hora de hoy a la sede londinense del Financial Times, que ha llegado a advertir de que en España se estaba gestando «un drama potencialmente más grande que en Grecia». Y aunque no es previsible que se lleve hoy a cabo, la vicepresidenta ultima otro encuentro con la cúpula del semanario The Economist, que hace unos días señalaba que veía «bastantes similitudes entre la coyuntura de Grecia y España». Su director ejecutivo consideró «alarmantes» los niveles de deuda y de paro que acechan a la economía española. También advirtió sobre las dificultades que España podría tener para colocar deuda nacional en los mercados ante el aumento del déficit en 2009.
Al mediodía, Campa y la directora general del Tesoro, Soledad Núñez, mantendrán en un céntrico hotel londinense un encuentro con analistas e inversores institucionales de la City. En este acto, intentarán responder a las preguntas que formulen sobre las reformas previstas por el Gobierno para reducir el elevado déficit y el endeudamiento. Para este año, el Tesoro tiene previsto realizar unas emisiones brutas de alrededor de 211.500 millones para refinanciar los vencimientos y para cubrir las nuevas necesidades financieras. De este total, 135.000 millones serán amortizaciones y el resto, 76.177 millones, se corresponderán con emisiones netas.
El problema con que se enfrenta el Gobierno es que el repunte de la prima de riesgo con el bono alemán, más la previsible subida de tipos en el próximo verano, elevaría sustancialmente el coste de ese endeudamiento. Y esta previsión no figura en los Presupuestos Generales del Estado de 2010. Lo que significaría otro nuevo descalabro para las previsiones de déficit (9,8% del PIB).
El Gobierno pretende convencer a la prensa británica y a los analistas de que, ante esta situación, las reformas que ha anunciado son una prueba de la intención del equipo de Zapatero de cumplir sus compromisos con la UE.
En concreto, Zapatero confía en que el plan de austeridad público (que prevé el recorte del gasto en 50.000 millones entre 2010 y 2013) y la reforma de las pensiones, así como el plan de saneamiento de las entidades financieras, en particular las cajas de ahorro, sirvan para garantizar la solvencia de la deuda pública española.
En este sentido, fuentes de La Moncloa insistieron ayer a este diario de la trascendencia de estas medidas. «Si conseguimos sacar adelante la reforma de las pensiones, poner en marcha el plan de austeridad implicando a las comunidades autónomas, y también reestructurar las cajas de ahorro, en septiembre estaremos en otra dimensión».
«Ya vemos un movimiento favorable en la economía, pero es poco creíble por los compromisos financieros de las cajas (en el sector inmobiliario)», señalaron estas fuentes del Gobierno. De ahí, «que necesitemos hacer esa reforma y también la de las pensiones, eso nos dará credibilidad», matizaron.
En el Ejecutivo tienen confianza en que la gira de Salgado y de su equipo tenga éxito. El encuentro de hoy ha sido coordinado por el Barclays Capital, uno de los bancos «habituales» que el Gobierno elige para colocar la deuda en el mercado británico.
Este road show se replicará el martes en París, esta vez coordinado por Société Générale, otra entidad colaboradora en las emisiones. Y próximamente, se hará en Japón y China, los principales mercados de la deuda española en el exterior tras Francia.
En fuentes de Economía quitan trascendencia a los encuentros de esta semana. Los enmarcan «dentro de los habituales road show de los altos cargos para convencer a los inversores extranjeros de que compren la deuda española».
Sin embargo, en el Gobierno advierten de que en esta ocasión la diferencia con otras giras es que «las presentaciones no se hacen para intentar colocar una determinada emisión de deuda, sino para explicar bien cual es la situación de España y de las reformas que se van a poner en marcha».
Zapatero, que pidió a los agentes sociales el pasado viernes un esfuerzo de unidad y de concertación para vender la marca España, demanda ahora a los mercados un voto de confianza en la economía. Lo evidente es que considera prioritaria la reforma de las pensiones.
Sobre este tema, mantuvo un encuentro con los sindicatos el domingo 24 de enero por la tarde, cuatro días antes del anuncio de dicha reforma. Contó con la presencia de Salgado y de Celestino Corbacho, ministro de Trabajo.
Ahora, los sindicatos se sienten engañados, ya que de la reunión salieron convencidos de que Zapatero no iba a proponer la principal medida, la de retrasar la edad de jubilación. De si habrá o no respuesta sindical a esta reforma, también se hablará hoy en el road show.
La gira exterior del Ejecutivo
>A primera hora de hoy, Salgado y Campa se entrevistan en Londres con los periodistas y responsables de la opinión del diario británico 'Financial Times', uno de los medios que más ha cuestionado la solvencia de España.
>La vicepresidenta ultima también otro encuentro con los responsables del semanario 'The Economist', que también ha puesto en duda la credibilidad de las cuentas públicas españolas.
>Campa y otros altos cargos de Economía se reúnen al mediodía con analistas e inversores institucionales (bancos, agencias y fondos) para convencerles de la buena calidad de la deuda pública de España.
>El martes se mantendrá este encuentro en París. Se prepara otro 'road show' en Japón y China
UN PAÍS EN CRISIS / Los mercados
La Bolsa española pide medidas firmes a Zapatero
Los analistas prevén nuevas caídas mientras el Ejecutivo no presente propuestas concretas para reducir el gasto
CARMEN LLORENTE
Madrid
El ataque de los inversores extranjeros contra los mercados financieros españoles puede proseguir hoy. Los analistas consultados por EL MUNDO afirman que las incertidumbres sobre la economía española y la capacidad del Estado para hacer frente al elevado endeudamiento siguen intactas, por lo que no descartan nuevas jornadas negras como la vivida el pasado jueves, cuando el Ibex 35 se dejó casi un 6%.
«Hay una falta de credibilidad en que el Gobierno español sea capaz de tomar medidas firmes y serias para reducir el elevado endeudamiento público e impulsar de nuevo el crecimiento económico», asegura el director de inversiones de un banco español, quien augura que el Ibex perderá en los próximos días la barrera psicológica de los 10.000 puntos.
«La Bolsa española va a seguir presionada a la baja. Cuando el pánico vendedor se apodera de un mercado no hay quien lo pare. La confianza sólo se va a restablecer si se toman medidas económicas concretas», explica José Luis Martínez-Campuzano, estratega de Citigroup.
Este analista destaca que las últimas caídas tienen tres porqués muy claros. Primero, por la debilidad de la economía española y la perspectiva de que la recesión se prolongue durante 2010, alimentada por una elevadísima tasa de desempleo, el desplome del consumo y un sector inmobiliario inmerso en una crisis galopante.
El segundo factor es el altísimo nivel de endeudamiento del Estado español. «Tras lo sucedido en Grecia se ha extendido la desconfianza sobre los otros países periféricos de Europa -Irlanda, Portugal y España-. Se teme que no puedan hacer frente a su enorme déficit, de ahí la gran desbandada del capital foráneo». «Cuando el pánico se apodera de los inversores siempre suelen actuar de forma irracional y exagerada», apunta Martínez-Campuzano, para quien hay un tercer motivo que explica la caída: la falta de liquidez en el parqué español. «La gran subida de 2009, cuando el Ibex ganó un 30%, se hizo con muy poca negociación. Faltaron los inversores finales, los que dan vigor y consistencia al mercado. Por eso ahora la caída ha sido más abrupta y pronunciada».
«Esto no se ha acabado. Me temo que vamos a ver nuevos recortes. El mercado es muy vulnerable, a la menor contradicción volverá a caer con gran fuerza», apunta Juan José Fernández-Figares, jefe de Análisis de Link Securities, quien añade que los inversores van a estar muy pendientes de las medidas económicas que adopte el Gobierno. «Pero ya no valen propuestas futuristas que lo único que hacen es generar más incertidumbre. La Bolsa está pidiendo a gritos actuaciones concretas y cuantificadas».
Los analistas, además, estiman que los bancos van a seguir liderando la previsible trayectoria bajista del parqué español por sus enormes posiciones en deuda pública española, sus problemas con el ladrillo y por la falta de transparencia en torno a los problemas financieros del sector, especialmente de las cajas de ahorros.
Sucede que los bancos tienen posiciones en bonos del Estado por 146.000 millones de euros según el Banco de España (a cierre de noviembre), que han comprado aprovechando la financiación ilimitada del BCE para ganar la diferencia entre el 1% al que recibían ese dinero y la rentabilidad de estos títulos, de algo más del 3% antes del estallido actual (el llamado carry trade). En otras palabras, si el Ejecutivo tuviera problemas para hacer frente al enorme endeudamiento se verían directamente perjudicados.
«Quizás hoy o mañana haya algún rebote técnico. Pero me temo que seguirán los ataques contra el parqué español, más mientras persista el temor a que Grecia incurra en un default o impago de su deuda. Desgraciadamente, los analistas e inversores extranjeros nos meten en el mismo saco», apunta un analista que quiere mantenerse en el anonimato.
Los expertos bursátiles aseguran que habrá que estar muy atentos al riesgo país: el diferencial del bono español con Alemania alcanzó la pasada semana el punto porcentual (100 puntos básicos). En concreto, la rentabilidad del activo a 10 años alcanza ya el 4,14%, frente al 3,12% del bono alemán (la referencia en la zona euro). Por su parte, el CDS (seguro contra riesgo de impago del país) se disparó hasta 154 puntos básicos, el nivel más alto desde el 25 de febrero de 2009 y muy cerca ya de máximos históricos (170 puntos).
Sin duda, el elevado riesgo país explica que el Ibex 35 arroje ya una caída en lo que va de año de más del 15%, lo que le convierte en la peor bolsa europea -entre las grandes-. París y Fráncfort pierden el 9% y Londres, un 6,5%.
«No ha sido la mejor semana»
El portavoz del Partido Socialista de Euskadi, José Antonio Pastor, reconoció ayer públicamente que ésta que ha pasado «no ha sido la mejor semana política para el presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, y para el Gobierno de España».
En una entrevista en la cadena Ser, el dirigente del PSE consideró que el Ejecutivo ha dado «una cierta sensación de urgencia para presentar las cosas».
«Probablemente la obligación de presentarse en la Unión Europea y el Foro de Davos con cierta imagen de austeridad y de opiniones consistentes o firmes a la hora de afrontar la crisis económica haya forzado a la presentación de algunas medidas», como el posible retraso de la edad de la jubilación o el plan que prevé un recorte de 50.000 millones de euros en el gasto público, apuntó Pastor, que admitió que la propuesta sobre la jubilación «probablemente fue inoportuna porque no es el Gobierno el que toma esas decisiones, sino el Pacto de Toledo».
UN PAÍS EN CRISIS / Los mercados
«Con manifestaciones o sin ellas, el Gobierno no va a retirar la propuesta sobre pensiones»
Nunca pensó que su nombre iría unido al drama que viven más de cuatro millones de personas, ni que su ministerio estaría a diario en el ojo del huracán. Celestino Corbacho ha aprendido a hacer de la necesidad virtud, pone sus esperanzas en la reforma laboral y fija el segundo semestre como el final de la pesadilla
ESTHER ESTEBAN
La entrevista se celebra en su despacho del Ministerio de Trabajo sólo unas horas antes de que el Consejo de Ministros dé vía libre a la reforma laboral. Por eso advierte de que no podemos entrar en ese tema y propone hacer una actualización telefónica tras el anuncio de la medida. El ministro cumple lo prometido y la conversación se produce el sábado, a última hora de la tarde, en el único rato que se ha tomado de descanso en todo el fin de semana. Es un hombre de palabra, un político curtido a pie de calle, con un discurso directo sin florituras, que sólo cambia su tono afable y se pone muy serio cuando se le pregunta a bocajarro si no piensa tirar la toalla cada vez que la vicepresidenta económica le desautoriza: «Si constatara que me desautorizan, presentaría mi dimisión inmediata».
Pregunta.- Finalmente, el Gobierno ha dado marcha atrás aceptando una reforma laboral, pero muchos dicen que la montaña parió un ratón y que no han cogido el toro por los cuernos. ¿Es así?
Respuesta.- El Gobierno ha planteado propuestas abiertas. Nuestro objetivo era identificar las materias que necesitamos abordar para conseguir un mercado laboral moderno y acorde con los países de nuestro entorno, y trasladar esas líneas de trabajo a la mesa, que es donde se van a concretar. Esta misma semana iniciaremos las reuniones del Diálogo Social.
P.- ¿Qué objetivos tiene esta reforma laboral?
R.- Ésta no será una reforma light, sino de gran calado. Y pretende, ante todo, disminuir la gran temporalidad de nuestro mercado laboral, es decir, reducir la dualidad entre trabajadores fijos y temporales. También es fundamental favorecer la contratación de jóvenes. Asimismo, debemos reforzar los Servicios Públicos de Empleo y mejorar la intermediación, revisar la política de bonificaciones, promover la negociación colectiva y la flexibilidad interna en las empresas, y mejorar el control del absentismo laboral. Se plantea también fomentar el uso de la reducción de jornada, entre otras líneas de actuación.
P.- Usted dice que esta crisis no se arreglará con una sola reforma. ¿Tienen alguna otra en cartera?
R.- Habrá que hacer más reformas, sobre todo en el modelo económico. Esta crisis tiene componentes que tienen que ver con la contracción del consumo, los créditos y otros factores. Por eso es fundamental cambiar nuestro modelo.
P.- ¿Habrá un contrato para jóvenes con 33 días de indemnización? Porque eso ya existe, ¿no?
R. - La propuesta del Gobierno no incluye ningún tipo de contrato nuevo para los jóvenes, lo cual no significa que no haya que hacer un ambicioso programa para incentivar la contratación de ese sector.
P.- Eso significa que se bajará el coste del despido: ¿sí o no?
R.- No. No se abaratará el despido porque es falso que abaratarlo cree puestos de trabajo. Nuestro mercado laboral precisa mejoras, algunas profundas, pero el principal problema no son los costes de despido, es su dualidad. Sólo un ejemplo, en el pasado mes de enero se firmaron un 1.500.000 contratos y apenas el 9% eran fijos. Por eso, creemos que el mercado de trabajo precisa de instrumentos para reducir la temporalidad, y así se ha planteado para que en la mesa del Diálogo Social se debata en ese sentido
P.- ¿El contrato alemán es aplicable en nuestro país?
R.- No se puede calcar el denominado modelo alemán a nuestro mercado laboral, pero si es cierto que podemos adaptarlo. En el caso de los ERE, ese modelo alemán tiene como virtud que no incide en las plantillas, sino en las horas de trabajo. La producción se ajusta igual, pero no implica que un grupo de trabajadores quede en desempleo, sino que un grupo algo mayor reduce su jornada.
P.- El PP dice que el Gobierno ha puesto deberes a los agentes sociales para eludir sus responsabilidades. ¿Al final la reforma laboral está en el tejado de los agentes sociales o será el Gobierno quien decida?
R.- Las muestras de responsabilidad de los interlocutores sociales durante esta crisis me permiten pensar que habrá acuerdo, y que las reformas que se apliquen serán fruto de la coincidencia. No contemplo, hoy por hoy, un escenario de discrepancia en la reforma laboral.
P.- ¿Cuándo prevén que entrará en vigor? ¿Hay plazos? Porque admita que el horno no está para bollos…
R.- No hay fecha. Pero es cierto que no puede prolongarse indefinidamente. Todos deberíamos hacer un esfuerzo para que antes de tres meses hayamos conseguido un acuerdo sobre la reforma laboral.
P.- ¿Habrá ventajas para las empresas que aporten más estabilidad a sus empleados?
R.- Éste es el tema central. Debemos buscar fórmulas que permitan hacer atractiva fiscalmente la contratación estable.
P.- Ministro, ¿voy a cobrar pensión? ¿Y cuántos años tendré que trabajar para cobrarla?
R.- Usted cobrará pensión, y tendrá que cotizar 35 años para cobrar el máximo y 15 años para que le hagan el cálculo.
P.- Vamos, que en ningún caso el Gobierno piensa alargar hasta los 25 años el cómputo, aunque le pasaran esa propuesta a Bruselas…
R.- La única propuesta que hay es la que está en el documento que el Gobierno ha enviado al Pacto de Toledo, y ahí no se habla para nada de que tenga que haber un cómputo de 25 años. Sí se dice que ese tema, como muchos otros de la Seguridad Social, deberá ser objeto de debate en el Pacto de Toledo. Actualmente tenemos 15 años de cálculo y, salvo que el Pacto de Toledo decida cambiar esa materia, el Gobierno no hará ninguna propuesta concreta.
P.- Si no se modifica el sistema de pensiones, ¿correrían peligro?, ¿o el debate puede aplazarse unos años?
P.- Al debate de las pensiones no nos podemos sustraer. Se puede aplazar, pero no obviar. Ya en octubre de 2008 dije en un informe que las pensiones tenían una magnífica salud, que estaban garantizadas hasta 2025 y con el fondo de reserva se llegaba perfectamente al año 2030. Es evidente que cuando llegue ese momento habrá un problema serio si no tomamos medidas ya.
P.- Pero crear incertidumbre sobre las pensiones es lo que nos faltaba en una situación límite como la que tenemos por la crisis…
R.- El debate de las pensiones se ha contaminado porque no se tiene que hacer en función de la crisis económica, sino que es un debate demográfico. Tenemos que partir de la base de que en el año 2030 toda la población activa deberá estar trabajando; no podemos pensar que habrá un 20% de paro. Pero incluso trabajando todos habría tanta gente jubilada que los ingresos son insuficientes.
P.- ¿Y la solución sólo pasa por alargar hasta los 67 años la edad de jubilación? ¿Nos tenemos que preparar para eso nos guste o no?
R.- Lo que no podemos es obviar que el tema de la edad de jubilación es un debate que hay que hacer en España. El Gobierno ha sido valiente al plantear elevar la edad de jubilación de los 65 a los 67 años. Luego se podrá discutir cuándo se implanta la medida, si se aplica de forma universal o no, pero el Gobierno no puede eludir este tema. Sería una irresponsabilidad eludirlo, aunque la medida sea impopular. De todas formas, este asunto requiere menos ruido y más debate, menos críticas y más propuestas.
P.- Hasta anteayer, incluso las empresas públicas realizaban prejubilaciones escandalosas, y ahora el Gobierno apuesta por todo lo contrario. ¡Menudo bandazo!
R.- Desde que llegué, dije que había que combatir la cultura de las prejubilaciones, que deben ser la excepción, no la regla. Dije que cuando una persona llega a los 50 o 52 años no se le puede apartar como a un mueble porque ya no sirve. Además, un país que basa su futuro en la generación entre los 30 y los 50 años es un país que está más cerca del fracaso que del éxito. Hay que acabar con la cultura de la jubilación anticipada. Sería una contradicción hablar de que vamos a ampliar la edad de jubilación y paralelamente promover las jubilaciones anticipadas en cada vez más sitios.
P.- Vamos, que el Gobierno no se va a dejar torcer el brazo por los sindicatos, aunque estos ya han anunciado manifestaciones masivas…
R.- El Gobierno ha enviado una propuesta sobre pensiones al Congreso de los Diputados y no la va a retirar. Con manifestaciones o sin ellas. No hay mayor recorte social que, cuando una persona llegue a la jubilación en el año 2025, sólo pueda cobrar la mitad por lo que ha cotizado porque no hay dinero para pagarle más. Ése es el mayor recorte social.
P.- Pues el líder de CCOO dice que ustedes son «una pandilla de aficionados» y que sus planteamientos suponen un serio obstáculo para el diálogo social.
R.- Creo que ése es un comentario poco afortunado. Este debate se tiene que serenar. Los ciudadanos tienen que saber que hasta el año 2030 las pensiones no corren riesgo, y eso nos tiene que dar a todos sosiego. Todos, Gobierno, oposición y sindicatos, tenemos que estar a la altura de las circunstancias en un tema tan esencial.
P.- ¿Es sostenible un país con ocho millones de pensionistas, cuatro y pico de parados, tres millones de funcionarios y sólo 14,5 millones de trabajadores en activo?
R.- Claro que España es sostenible. Es verdad que las cifras del paro son altísimas, pero este país es fuerte, y aunque la crisis no va a ser neutra y tardaremos años en recuperarnos, la pesadilla de la destrucción de empleo puede terminar en el segundo semestre. Tenemos que volver a la cultura del trabajo y el esfuerzo, y así saldremos adelante.
P.- Sea como fuere, la opinión pública tiene la sensación de que el Gobierno es un barco a la deriva que vive de la improvisación.
R.- El Gobierno no es un barco a la deriva, en absoluto, y ya hay signos evidentes de que lo peor ya ha pasado. Tenemos la fuerza, la energía y el compromiso para seguir manejando el timón, y así lo haremos.
P.- Según el PP, son un barco sin rumbo, incapaces de afrontar esta situación de emergencia nacional y piden elecciones ya…
R.- El PP sabe que las elecciones no las ganará nunca por ser alternativa de Gobierno, y por eso aprovecha cualquier circunstancia para intentar erosionar y deteriorar nuestra imagen. Su estrategia de cuanto peor, mejor, se les va a volver en contra. En vez de ayudar, miran a su interés partidista, y por eso no remontan en las encuestas.
P.- Malos tiempos cuando la bolsa se hunde y España no sale de la recesión, ¿no? Hasta Almunia nos equipara ya a países como Grecia y eso mina la confianza de los mercados internacionales.
R.- Por un lado, hace ya mucho tiempo que las bolsas no reflejan la economía real, y esta misma semana hemos tenido una muestra clara de ello, el mismo día en que una de las mayores entidades financieras del mundo, con sede en España, anunciaba sus beneficios, los mercados españoles caían. Respecto al comisario Almunia, creo que debería incorporar a sus reflexiones teóricas el conocimiento de la realidad española que tiene. De esta forma serían más ajustadas y precisas.
P.- ¿Qué le parece el decretazo de José Blanco con los controladores? Dicen que es un precedente gravísimo que vulnera los derechos de los trabajadores y ellos amenazan con nuevas huelgas…
R.- Estoy plenamente de acuerdo con el ministro de Fomento. No es tolerable que una empresa pública pague sueldos millonarios a sus empleados mientras el Gobierno pide austeridad al resto de los españoles. Los informes jurídicos que tiene el Ministerio avalan la legalidad de la medida.
P.- ¿Cuántas veces ha tenido usted la tentación de tirar la toalla cuando la vicepresidenta económica le desautoriza?
R.- El día que tuviera la certificación real de que alguien me desautoriza o me ignora presentaría mi dimisión inmediata de forma irrevocable. Hasta ahora siempre me he sentido apoyado por quien me nombró, y a los avatares del día a día no les doy importancia.
P.- Si hubiera una crisis de Gobierno tras la presidencia europea, usted no cree que saldría del mismo.
R.- Es el presidente quien decide si debe hacer o no una remodelación. De todas formas, yo tardé dos horas en hacer la maleta y venirme a Madrid, y tardaré 20 minutos en volver a Cataluña si ya no se me necesita. Estaré aquí el tiempo que el presidente estime oportuNO.
UN PAÍS EN CRISIS / La iniciativa del Ejecutivo
Firmas por la jubilación a los 65
Madrid
El coordinador de Izquierda Unida, Cayo Lara, dijo ayer que la Comisión Ejecutiva Federal de su partido estudiará hoy lanzar una iniciativa popular con el fin de recoger medio millón de firmas para pedir al Gobierno que se blinde la edad de jubilación a los 65 años.
Durante su intervención en unas jornadas de IU para un nuevo modelo productivo en el marco de una economía sostenible, Lara precisó que también exigirá al Ejecutivo que «no se toquen» los 15 años como máximo para determinar la cuantía de la pensión y que, en todo caso, sean los trabajadores quienes escojan cuál es el tiempo que hay que elegir para determinar su pensión.
El tercer punto de esta iniciativa pretende garantizar que se mantenga el aumento del IPC para las pensiones y defender que sigan subiendo las mínimas.
Además, el coordinador general de IU pidió al Gobierno que acometa un plan de empleo «urgente» especialmente dirigido a quienes no tienen ningún tipo de protección, en el que se contemplen créditos a interés cero para las pymes hasta que superen la situación.
En opinión de Lara «sí hay cosas que hacer. Es cuestión de decisión, valentía y de poner recursos sobre la mesa», informa Efe.
Entre sus propuestas, también destacó que se transformen los desahucios en alquileres para vivienda y que se «presione» a los banqueros, con la intervención directa del Estado, para que no se hagan con más potencial de vivienda. Lara recordó que el plan de rehabilitación de viviendas posibilitaría que se aumentase el consumo, lo que contribuiría a solucionar la «crisis profunda de demanda».